¿Ruido, música desagradable o falta de respeto?

¿Ruido, música desagradable o falta de respeto?

El ruido acompaña en cada rincón, visible o no, de la vida moderna. Lo llamamos sonido desagradable, aunque la frontera es difusa: la música más contagiosa puede convertirse en una experiencia desabrida para quien no desea escucharla; de ahí la insistencia en recomendar el uso de audífonos en espacios públicos, como una forma de convivencia ideal.

Pensemos en un viaje en guagua: si cada pasajero decide poner música en su celular el trayecto, por corto que sea, se transformará en un verdadero infierno.

En Cuba el bullicio también se ha convertido en protagonista de la música contemporánea. Diferentes temas, con ritmos estridentes, retratan una ciudad que nunca descansa, donde el silencio parece imposible.

Estas canciones, populares en calles y fiestas, reflejan un paisaje acústico compuesto por pregoneros, motorinas, bocinas y discusiones callejeras que forman parte inseparable del día a día.

La contaminación sonora no es un asunto menor. Todo sonido indeseado interfiere en la comunicación y en las actividades cotidianas llegando, incluso, a dañar la salud.

Tapar los oídos es apenas una solución temporal; nadie puede vivir permanentemente protegido contra sonidos inesperados. La clave está en la responsabilidad y el respeto mutuo.

En Cuba el derecho a un medio ambiente sano está protegido constitucionalmente y las infracciones graves pueden derivar en procesos judiciales ante instituciones del Estado como la Dirección Municipal de la Vivienda y Fiscalía, sin embargo, el tema trasciende lo jurídico y se adentra en el arte.

En realidad se suele creer que el oído humano se ha acostumbrado al paisaje urbano, pero esto no es del todo cierto. La frontera entre música y sonidos molestos se difumina aún más en la modernidad, aunque los gobiernos lo regulan cuando se convierte en contaminación acústica.

El debate continúa y continuará, porque la diferencia entre ambos depende de fuerzas sociales y costumbres. Pero si respetamos lo que dicta la ley y practicamos la convivencia respetuosa, quizás podamos darle al ruido un funeral anticipado. (Texto: Celia Serrano Maldonado/Radio Nuevitas)

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