La Habana, 9 may.- “Cuando todo comenzó no imaginamos que llegaría tan lejos”, fueron las palabras de la Dra. Isabel Monal, una de las mujeres que vio nacer al Conjunto Folklórico Nacional, durante la más reciente presentación de la compañía.
Corrían los años sesenta y se gestaba un movimiento cultural empeñado en definir la identidad de la nación. Allí estuvieron quienes decidieron poner su alma al servicio del pueblo y sus saberes en función de la formación artística de la cubanidad teatral. De la mano de hombres y mujeres del pueblo nació una institución danzaria que este 7 de mayo arribó a sus 64 años de vida artística.
Con ciencia, conciencia y paciencia se forjó un camino por el que muchos transitaron, dejando lo mejor de su existencia. Como toda historia marcada por luces y sombras, el recorrido de la compañía ha atravesado diferentes etapas.
La llamada época de oro, el Tin Cuba y otros momentos memorables han acompañado la trayectoria de esta institución. Permanecen en la memoria las grandes colas frente al emblemático Teatro Mella, conocido como la casa de la danza, así como los Sábados de la Rumba, que engalanaban el arte folklórico más raigal.
Los tambores no han parado de sonar y todavía se siente el eco de sus ritmos en cada rincón de nuestra Isla. El cuerpo se convirtió en el vehículo a través del cual descendieron los mensajes del universo para ser devueltos a la cultura cubana, misión que siempre ha acompañado al Conjunto Folklórico Nacional.
El diálogo con el pueblo ha sido, desde sus inicios, uno de los principales objetivos de la compañía. Revalorizar y teatralizar las manifestaciones músico-danzarias de la cultura popular tradicional que poseen un verdadero valor artístico ha sido el concepto que ha marcado el camino creativo de los grandes coreógrafos que han pasado por el Conjunto.
Ya son sesenta y cuatro años y, como dijera el Poeta Nacional Nicolás Guillén: “¡Aquí estamos! La palabra nos viene húmeda de los bosques, y un sol enérgico nos amanece entre las venas; el puño es fuerte y tiene el remo”.
Felicidades a los que fueron, a los que están y a quienes seguirán transitando este camino, defendiendo el legado de un arte que nace del corazón y el alma: el folklore. Que sean muchos años más de vida, pasión y entrega. (Texto y Foto: Cubadebate)
