Moscú, 3 jun.- Ötzi, el icónico hombre de la Edad del Cobre descubierto en 1991 en los Alpes de Ötztal, entre Italia y Austria, sigue sorprendiendo a la ciencia, esta vez desde sus entrañas.
Un nuevo estudio revela que su cuerpo de más de 5 300 años de antigüedad no es un simple relicto congelado, sino un sistema biológico dinámico habitado por microorganismos antiguos y modernos que aún interactúan.
Los científicos analizaron el hielo de la superficie, agua interna, hisopos y contenidos estomacales de sus restos. Así identificaron bacterias como Romboutsia hominis y especies de Clostridium similares a las de poblaciones antiguas. Además, en muestras internas descubrieron levaduras adaptadas al frío, como Glaciozyma watsonii y Mrakia robertii, que permanecen activas incluso a -6 °C.
«Estas levaduras han acompañado a Ötzi en su largo viaje a través de los milenios», explicó Frank Maixner, director del Instituto de Estudios de Momias del Eurac Research de Italia.
El hallazgo no solo enriquece el conocimiento del pasado humano, sino que abre la puerta a posibles aplicaciones de estas levaduras criorresistentes en procesos industriales sostenibles.
Mohamed Sarhan, microbiólogo y autor principal del estudio, destacó: «El microbioma de una momia es único, porque combina microbios de más de 5 000 años con otros modernos». Estos análisis también contribuirán a mejorar las estrategias de conservación de este icónico hombre de hielo. (Texto y foto: RT)
