Ginebra, 25 may.- La Organización Mundial de la Salud (OMS) impulsa hoy una nueva estrategia contra la tuberculosis, teniendo en cuenta los avances científicos emergentes y las tendencias epidemiológicas actuales.
Este plan reforzará la estrecha colaboración con la atención primaria de salud, el avance de la cobertura sanitaria universal y las agendas de seguridad sanitaria internacional, las cuales están en preparación para la Reunión de Alto Nivel de las Naciones Unidas sobre la Tuberculosis de 2028.
La OMS destacó que la ampliación del tratamiento de las personas con tuberculosis salvó aproximadamente 83 millones de vidas, mientras que 2024 marcó el primer descenso en la incidencia de la mencionada dolencia tras la pandemia.
En estos momentos -subraya el comunicado- los niveles de acceso a los servicios esenciales para la tuberculosis son los más altos jamás registrados.
La tuberculosis sigue siendo una de las principales causas de muerte por enfermedades infecciosas.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), la tuberculosis no quedó en el pasado, sigue viva hoy con graves consecuencias para la sociedad moderna.
A pesar de los avances científicos y la disponibilidad de una vacuna, aún es una de las enfermedades infecciosas más persistentes y mortales del planeta.
Se estima que una cuarta parte de la población mundial está infectada por el bacilo de la tuberculosis, pero aún no ha enfermado ni pueden transmitir la infección.
Este grupo de personas infectadas de forma latente tiene un riesgo de enfermar de tuberculosis a lo largo de su vida de entre el cinco y el 10 por ciento.
De acuerdo con la literatura médica, las personas con infección tuberculosa latente no se sienten enfermas ni pueden transmitir el bacilo, y solo un pequeño porcentaje de ellas desarrollará la patología y tendrá síntomas.
El riesgo de enfermar es mayor en los bebés y los niños. Además, hay afecciones y conductas que pueden aumentar el riesgo de contraer la tuberculosis, como la diabetes, un sistema inmunitario debilitado (por ejemplo, por la infección por el VIH o el sida), la malnutrición y el consumo de tabaco, alertan especialistas.
La forma más común de esta enfermedad afecta los pulmones, pero puede diseminarse a otros órganos, como los riñones, la columna vertebral o el cerebro.
En estos casos, conocidos como tuberculosis extrapulmonar, las complicaciones pueden derivar en cuadros severos como meningitis, artritis, osteomielitis o insuficiencia renal.
La sintomatología puede ser tan inespecífica como grave: fiebre persistente, sudoraciones nocturnas, tos de más de tres semanas, a veces con sangre, fatiga, pérdida de peso y del apetito. Aunque cualquiera de estos signos puede deberse a otras causas, afirman los especialistas
Se trata de una dolencia infecciosa que afecta a los pulmones y es causada por una bacteria (Mycobacterium tuberculosis) que se transmite de una persona a otra a través de las gotitas de aerosol que permanecen en el aire tras haber sido expulsadas por personas con enfermedad pulmonar activa.
La tuberculosis se puede prevenir a través de la vacuna BCG y curar a través de la indicación de medicación específica. De acuerdo a cifras publicadas por la OMS, cerca del 85% de las personas que la contraen evolucionan satisfactoriamente con una pauta terapéutica de cuatro a seis meses. (Fuente: Prensa Latina)
