Profesionalidad y amor distinguen labor de Pediátrico camagüeyano (+ Fotos)

Camagüey, 20 ago.- Con más de treinta especialidades clínicas y quirúrgicas, el Hospital Pediátrico Eduardo Agramonte Piña, de Camagüey, se ha convertido en un símbolo de vida y esperanza.

Pero su verdadero tesoro, según su director, Andrei Rodríguez Navarro, no está en la tecnología ni en los muros, sino en el recurso humano que lo sostiene.

La institución, que acumula casi seis décadas de intensa labor, no solo atiende a la población infantil de Camagüey, sino que actúa como centro de referencia territorial para provincias vecinas como Ciego de Ávila y Las Tunas.

Allí se brindan servicios de alta complejidad en Nefrología, Onco-hematología, Neurocirugía y Cirugía Pediátrica, con un nivel profesional y especializado que distingue a su colectivo.

La entrega de sus trabajadores es, precisamente, el pilar que mantiene en pie el centro. Rodríguez Navarro subraya que, a pesar de las dificultades, el personal mantiene una vocación inmensa para ofrecer salud gratuita y de calidad a las nuevas generaciones.

Esta sensibilidad se extiende a áreas como la rehabilitación, que cuenta con un centro de equinoterapia certificado por la Junta Acreditativa, así como a la psiquiatría infantil y el trabajo coordinado con las escuelas y el Centro de Diagnóstico y Orientación.

No obstante, el director reconoce los retos que enfrenta el hospital. La persistente fuga de especialistas, principalmente en enfermería, unida a la escasez de recursos y medicamentos indispensables, son obstáculos diarios.

A ello se suman problemas estructurales como condiciones de insalubridad, deficiencias en la alimentación y el suministro de agua durante las estadías.

Frente a este panorama, el centro no se detiene. Rodríguez Navarro explicó que mantienen nexos con diversas entidades y organismos para buscar soluciones conjuntas, así como mecanismos para garantizar el agua y la disciplina entre los familiares.

En caso de situaciones extremas, el hospital dispone de combustible suficiente para activar sus plantas eléctricas y asegurar la continuidad del servicio.

Los análisis constantes de los servicios quirúrgicos, sobre todo en casos tumorales, deformaciones óseas, labio leporino y afecciones oftalmológicas, son otra prioridad, siempre con el apoyo de equipos multidisciplinarios.

Al tratarse de uno de los sectores más sensibles de la sociedad, velar por los más pequeños en medio de la adversidad se convierte en un acto de grandeza. Esa certeza, afirma el director, es la que engrandece cada día a los profesionales y trabajadores de este emblemático hospital camagüeyano. (Texto y fotos: Gladys Daylin Morera Cordero /Radio Cadena Agramonte)

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