La Habana, 22 sep.- Las acciones de Estados Unidos contra Cuba constituyen un acto de genocidio, expresó el ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez Parrilla, en la Reunión Ministerial de la CELAC en el marco del 81 período de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas.
Por su importancia transmitimos el texto íntegro de su intervención.
Excmo. Sr. Mario Lubetkin, ministro de Relaciones Exteriores del Uruguay y presidente Pro Témpore de la CELAC:
Distinguidos ministros y jefes de delegaciones:
Excelencias:
Agradezco a la Presidencia Pro Témpore del Uruguay la convocatoria y organización de esta Reunión.
La región de América Latina y el Caribe está siendo objeto de una ofensiva del gobierno de los Estados Unidos, en un intento por actualizar la arcaica Doctrina Monroe, bajo el nuevo y dudoso “Corolario”.
Se emplea la militarización como instrumento de dominación, bajo el pretexto de combatir el narcotráfico o el inexistente narcoterrorismo. Se han impuesto aranceles punitivos a las economías de varios países de nuestra región. Se promueven iniciativas que pretenden dividirnos entre “aliados y adversarios” y se trata de debilitar los mecanismos de concertación e integración que tanto nos ha costado construir.
En este escenario, se inscribe el reforzamiento, sin precedentes, del bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos contra Cuba; incluido un cerco energético equivalente por sus efectos a un bloqueo naval, que es un acto de guerra según el derecho internacional. A ello se han unido las llamadas sanciones secundarias, una violenta ofensiva comunicacional y la amenaza sistemática de agresión militar.
Se imposibilita a Cuba del acceso a combustibles. Se obstaculiza el arribo de navieras y contenedores, lo cual dificulta la llegada de alimentos, medicamentos y dispositivos médicos, incluso aquellos contratados por el sector privado.
Las acciones de Estados Unidos constituyen un acto de genocidio, tipificado también como castigo colectivo y una violación masiva, flagrante y sistemática de los derechos humanos de las cubanas y cubanos, del Derecho Internacional y de la Carta de las Naciones Unidas. La CELAC debe preservar el lugar que ha ganado como la voz representativa de la región. Debemos preguntarnos si estamos dispuestos a aceptar como inevitable y a convivir con las violaciones del Derecho Internacional que comete el gobierno de Estados Unidos y que atentan contra las prerrogativas soberanas de nuestros pueblos y gobiernos.
Hoy más que nunca debemos defender el acervo que hemos construido colectivamente y trabajar por hacer realidad el sueño de independencia de nuestros próceres. En ese camino, resulta prioritaria la defensa de la aplicación resuelta de la proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz.
Aprovecho la ocasión para agradecer, en nombre del pueblo cubano, a los gobiernos y a los pueblos que nos han tendido su mano amiga en estos momentos difíciles.
La CELAC siempre ha tenido en Cuba un miembro activo y comprometido con los principios de nuestra Comunidad. Hemos contribuido, de manera constructiva, al logro de sus propósitos y hemos sido coherentes y solidarios en la defensa del principio de la unidad y en la diversidad.
Hacemos parte de la posición regional de aspirar a que la secretaría general de la Organización de Naciones Unidas pase a manos de una persona latinoamericana y caribeña.
Orientaremos nuestros esfuerzos a preservar la solidaridad entre los miembros de la CELAC, a consolidar esta Comunidad y a fortalecer su proyección internacional.
Muchas gracias. (ACN) (Foto: Tomada de Granma Digital)
