Este día de 1852 muere en La Habana, su ciudad natal, el escritor y jurista Anacleto Bermúdez. Personalidad inquieta y ávida de conocimientos realizó estudios de bachillerato en el Seminario San Carlos de La Habana y fue colaborador del periódico El Revisor que se redactaba en la capital del país por varios jóvenes alumnos del eminente pedagogo y pensador Félix Varela. Graduado de bachiller embarcó para España donde estudió derecho y se graduó como abogado ejerciendo después la profesión en su Cuba natal. Con el ejercicio de la abogacía y la constatación de la injusticia impuesta por la metrópoli española en la isla fue creciendo su preocupación por la suerte de Cuba, llegando a comprender que el camino de la independencia solo podría darle al cubano los derechos indispensables para vivir con decoro en su propia tierra. Mientras crecía el prestigio de Anacleto Bermúdez en el ámbito judicial, su pasión por las letras, la poesía, que cultivó con acierto, fue también creciendo. Fue socio del Liceo de La Habana. Participó en actividades conspirativas contra el gobierno español, como la Conspiración de Vuelta Abajo, considerada por las autoridades coloniales como una de las mejores organizadas de la época pues estremeció de gran manera «las paredes del régimen monárquico en la isla» y de la que resultó apresado ya que pesaba sobre él la sospecha de ser el Presidente de la Junta Revolucionaria que funcionaba en La Habana, sin embargo su prestigio permitió que fuese liberado. Nació el 13 de julio de 1806.
