En el Colegio San Pablo, donde el jovencito José Martí ha recibido el apoyo de su director, Rafael María de Mendive, para poder continuar sus estudios interrumpidos por las dificultades económicas hogareñas, es igualmente acogido en el seno familiar del entrañable maestro, patriota por demás. La esposa y las hijas de Mendive dan afecto familiar a Pepe, quien se deja querer y quiere. Y lo demuestra en el periódico «El Album», de Guanabacoa, donde le publican su poema «A Micaela», dedicado a la esposa de Mendive.
