1891 – José Martí renuncia a ser cónsul de Argentina, Uruguay y Paraguay en Nueva York

Los años de prédica de José Martí habían rendido sus frutos: afianzaron su prestigio y le infundieron confianza. La pluma y la palabra, sus poderosas armas, ya no le bastaban para enardecer los ánimos de la empresa guerrera que se disponía a abrir la marcha; dejó de mandar sus crónicas a La Nación. Para evitar dificultades a Argentina y Uruguay en sus relaciones con España, renunció a continuar de cónsul en ambos países y también en Paraguay. Librado de ataduras, se dio íntegro a la revolución.

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