Al cabo de 20 días de hallarse en la región camagüeyana, el General Antonio Maceo, al frente de su columna invasora, se encontraba sobre la Trocha, el valladar levantado de Júcaro a Morón con el propósito de incomunicar las dos provincias orientales con Las Villas. Mil quinientos treinta y seis hombres cruzaron la Trocha, y ni una sola baja hubo que lamentar. La jornada de este día fue brillante para las armas cubanas. Después de franquear la Trocha se ocupó Maceo de comunicarse con Máximo Gómez. La entrevista entre ellos fue como la celebración de la victoria acabada de conquistar.
