El presidente de la República de Cuba en Armas, general Bartolomé Masó, a propuesta del general y doctor Domingo Méndez Capote, lanza el Manifiesto de Sebastopol, reiterando el lema mambí de Independencia o Muerte y expresando que «sólo por la mala fe de España puede explicarse la pretensión de dictar un armisticio por una sola de las partes combatientes, cosa que nunca le había ocurrido a ejército alguno». Las tropas mambisas se vieron incrementadas en la región oriental con la incorporación de los indecisos, que por diversas razones permanecían aún en las ciudades.
