El 1 de diciembre de 1948 el General José Figueres, victorioso en la guerra civil de ese año, disolvió el ejército de Costa Rica para preservar la paz nacional e internacional. Entre los años 1918 y 1948, fue reiterativa la presencia castrense en el escenario de las luchas por el poder político. La convulsión remecía todo el tiempo, pero en 1948 el epílogo de una sangrienta guerra civil acabó con el caos. El nuevo gobierno suprimió las fuerzas armadas y en su lugar creó los cuerpos policiales urbanos y rurales, encargados de la seguridad ciudadana y de la preservación del orden público. Todos los recursos que exigía el mantenimiento del organismo militar fueron transferidos a los servicios de educación, cultura y salud, así como a la promoción de la ciencia y la tecnología. En 1949, no sin antes haber enfrentado un intento de golpe de estado, la eliminación del ejército fue incorporada en la Constitución de 1949.
