Tal como ocurrió en Buenos Aires, los uruguayos toman posesiones a ambos lados de las avenidas para ver y vitorear a Fidel y a los barbudos. Y el huésped cubano, en su estancia en la patria de José Artigas, dirige la palabra al pueblo, por la radio, desde el aeropuerto de Carrasco. Luego sería en una gran concentración en la explanada municipal de Montevideo y, por último, en una conferencia de prensa televisada. La verdad de Cuba se abrió paso pese a las calumnias de las agencias cablegráficas subvencionadas por el imperialismo.
