Con la primera ley de reforma agraria firmada el 17 de mayo de 1959 no se eliminó totalmente a un sector de la burguesía agraria criolla, que comenzó a conspirar para derrotar a la Revolución al constatar el carácter socialista del proceso iniciado en enero de ese mismo año. Aliada a los intereses de Estados Unidos, esa quintacolumna recibió un golpe mortal cuando se firmó la Segunda Ley de Reforma Agraria el 3 de octubre de 1961, la cual solo dejó un máximo de tierra de 66 hectáreas.
