El 22 de agosto de 1986 Charles Redman, funcionario del Departamento de Estado, de Estados Unidos, declara que el entonces Presidente Ronald Reagan, había aprobado una serie de medidas a fin de mejorar la efectividad del «embargo» contra Cuba, citando que tales medidas harán más difícil para el gobierno de Cuba obtener dólares y bienes estadounidenses por medios ilegales. Entre las medidas aprobadas por el Presidente se citan: medidas represivas sobre el comercio con firmas identificadas por los Estados Unidos como «compañías pantallas cubanas» radicadas en Panamá y en cualquier otro lugar que intenten evadir el embargo comercial de los Estados Unidos; controles más estrictos sobre las organizaciones que organizan o promueven viajes a Cuba, así como sobre el envío de dinero o bienes a Cuba. Se anunció la emisión de una Proclama Presidencial para impedir al gobierno cubano cargar a ciudadanos o residentes de los Estados Unidos miles de dólares para financiar el viaje indirecto de sus familiares cubanos a Estados Unidos a través de terceros estados. Se cita que uno de los objetivos de esta medida es denegar al régimen de Castro los beneficios del acuerdo migratorio de diciembre de 1984. La Proclama impide la emisión de visas de inmigrantes de preferencia a personas que abandonen Cuba y vayan a terceros países.
