Esta revolucionaria residente en México, a la llegada de Fidel a ese país después de su salida del Presidio Modelo, acogió al grupo de revolucionarios que se preparaban para liberar a Cuba de la tiranía de Fulgencio Batista. El Che la recuerda en su carta de despedida a Fidel: «Me recuerdo en esta hora de muchas cosas, de cuando te conocí en casa de María Antonia, de cuando me propusiste venir, de toda la tensión de los preparativos…»
