Washington, 29 ago.- La exposición repetida a olas de calor no solo aumenta la mortalidad a corto plazo, también acelera el envejecimiento biológico, concluye un estudio de 2008 a 2022 con casi 25 mil personas, publicado hoy en Nature Climate Change.
La investigación advierte que sus efectos pueden acumularse y acompañarnos toda la vida, y los más afectados son los trabajadores manuales y las personas que viven en zonas rurales.
Según cifras oficiales, en 35 países europeos, murieron más de 61 mil personas en 2022 y cerca de 47 mil en 2023 por causas relacionadas con el calor.
Asimismo, la mortalidad por altas temperaturas ha aumentado un 30 por ciento en dos décadas, según el informe Cambio climático y salud, publicado por la Organización Mundial de la Salud en mayo de este año.
Hasta ahora, las investigaciones sobre sus consecuencias indicaban que el calor extremo afecta de manera negativa a la salud, sobre todo en personas mayores, pero estos estudios se habían centrado principalmente en exposiciones a corto plazo.
Un nuevo trabajo, liderado por la científica Cui Guo, de la Universidad de Hong Kong (China), analizó los datos de 24 922 adultos en Taiwán, recogidos entre 2008 y 2022, con una edad biológica promedio de 46,3 años, para estudiar cómo las olas de calor impactan en el envejecimiento.
Hallamos efectos adversos de las olas de calor sobre el envejecimiento biológico estadísticamente significativos y que pueden persistir durante décadas. Al mismo tiempo, observamos que los valores estimados disminuyeron gradualmente a lo largo del periodo de estudio, lo que probablemente refleja una adaptación a escala poblacional.
A partir de pruebas médicas -como función hepática, presión arterial, inflamación o colesterol- se calculó la edad biológica de cada persona y se comparó con su edad cronológica.
Los resultados muestran que quienes habían estado más expuestos a olas de calor presentaban un mayor grado de envejecimiento acelerado. La exposición acumulada al calor se asoció con un incremento de entre 0.023 y 0.031 años en la aceleración de la edad.
Aunque los participantes parecían adaptarse al calor a lo largo de los 15 años analizados, los efectos perjudiciales para la salud persistieron. “Las personas pueden adaptarse en cierta medida -posiblemente a través de mecanismos biológicos, conductuales o tecnológicos-, pero los riesgos subyacentes para la salud derivados de las olas de calor permanecen y no deben pasarse por alto”, explicó la investigadora.
Reconocemos que la aceleración estimada del envejecimiento asociada a las olas de calor es relativamente pequeña en individuos, pero esta estimación se basa principalmente en una exposición de dos años. A pesar de lo reducido de los valores, creemos que nuestros hallazgos tienen importantes implicaciones para la salud, añadió Guo. (Fuente: Prensa Latina)