
Camagüey, 2 feb.- El 2 de febrero de 1514, se fundó la Villa de Santa María del Puerto del Príncipe, hoy conocida como Camagüey. Este acontecimiento marcó un hito fundamental en la historia de Cuba, al ser uno de los primeros asentamientos españoles en la isla. Este lugar no solo sirvió como punto estratégico para los colonizadores, sino que se convirtió en un crisol cultural, donde se entrelazaron las tradiciones indígenas y europeas.
A lo largo de los siglos esta tierra legendaria se transformó en un importante centro comercial y cultural, facilitado por su proximidad a ríos y caminos que sostenían su economía. Esta transformación propició la construcción de majestuosas edificaciones, muchas de las cuales son parte del legado arquitectónico agramontino.

Su laberinto de calles estrechas, iglesias y plazas acogedoras, diseñadas estratégicamente para confundir a los piratas, añaden un valor singular. En la actualidad, un segmento de su centro histórico es reconocido por la UNESCO como Patrimonio Cultural de la Humanidad.
Camagüey se destacó por su rica actividad ganadera, impulsada por su ubicación privilegiada en el corazón de Cuba, donde abundan pastizales y recursos hídricos. Este entorno favoreció la cría de ganado vacuno, convirtiendo a la región en un importante centro de producción de carne, cuero y productos lácteos.
En este contexto, el tinajón, una gran jarra de barro utilizada históricamente para almacenar agua y otros líquidos, se ha consolidado como un símbolo icónico de la ciudad, representando la resiliencia y adaptación de los camagüeyanos a su entorno.

De cara al futuro, la antigua villa principeña se presenta como un espacio donde la identidad local sigue floreciendo de manera constante. Así, esta ciudad no solo conserva su rico legado, sino que también continúa fomentando un profundo sentido de pertenencia y orgullo en cada corazón camagüeyano. (Maykel Torres La Rosa/Radio Cadena Agramonte) (Fotos: Tomadas de Internet)