
Nuestra condición física alcanza su máximo a los 35 años y empieza a declinar desde entonces, según un estudio publicado en la revista Journal of Cachexia, Sarcopenia and Muscle. El trabajo siguió durante 47 años a las mismas personas, desde la adolescencia hasta más de 60 años.
Los resultados muestran que en hombres y mujeres la resistencia muscular y la capacidad aeróbica máxima estimada alcanzan su punto más alto entre los 26 y los 36 años, promediando en 35. A partir de ahí, caen primero entre un 0.3% y un 0.6% al año y, en edades más avanzadas, hasta un 2.5% anual, sin diferencias en la velocidad de declive entre sexos.
La potencia muscular presenta un patrón algo distinto: en promedio, las mujeres alcanzan su pico alrededor de los 19 años y los hombres a los 27. Después, la potencia disminuye de forma parecida en ambos: al principio entre un 0.2% y un 0.5% por año, y más adelante a ritmos de 2% o más anuales. A los 63 años, la pérdida total respecto al pico oscilaba entre el 30% y el 48%.
LA BUENA NOTICIA
El estudio utilizó la cohorte sueca SPAF, que mide fuerza y capacidad aeróbica de varios cientos de participantes desde 1974, a los 16 años, repitiendo pruebas a los 27, 34, 52 y 63 años. A diferencia de los estudios "transversales" (que comparan grupos de edades distintas en un solo momento), este estudio "longitudinal" siguió a los mismos individuos en el tiempo, permitiendo ver cómo cambia realmente el rendimiento físico con la edad.
Investigaciones previas en atletas de élite mostraron que, pese al entrenamiento continuo los mecanismos de pérdida muscular ligada a la edad ya actúan décadas antes de hacerse clínicamente visibles. Estudiar deportistas tiene ventajas -hay muchos datos y poca interferencia del sedentarismo-, pero también una desventaja clara: los atletas de élite no representan bien al conjunto de la población, señalan los autores.
Aunque concluyen que no podemos evitar ni retrasar del todo ese punto máximo, la actividad física regular sí puede ralentizar el deterioro. "Quienes eran físicamente activos en su tiempo libre a los 16 años mantuvieron una mayor capacidad aeróbica, resistencia muscular y potencia a lo largo de todo el periodo de observación", escriben los autores.
El beneficio no se limita a los jóvenes; las personas que aumentaron su nivel de actividad ya en la edad adulta lograron mejorar su capacidad física alrededor de un 10%. "Nunca es demasiado tarde para empezar a moverse. Nuestro estudio muestra que la actividad física puede frenar el declive del rendimiento, aunque no pueda detenerlo por completo", señaló Maria Westerstahl, del Instituto Karolinska y autora principal de la investigación.
El equipo de investigadores ahora busca entender por qué todos alcanzamos nuestro pico físico hacia los 35 años y por qué el ejercicio solo puede ralentizar, pero no anular, esa caída. (Fuente: RT)