
El mundo atraviesa una etapa de redefinición. Con Donald Trump nuevamente en la presidencia de Estados Unidos, el tablero internacional se sacude y las reglas que parecían firmes se desmoronan.
Las alianzas tradicionales, aquellas que sostuvieron el orden global durante décadas, se ven debilitadas. Europa enfrenta tensiones con Washington, mientras América Latina se convierte en terreno de disputa política y económica. En Medio Oriente, las decisiones de la Casa Blanca reavivan conflictos que parecían dormidos, y en Asia, la rivalidad con China se intensifica.
Trump ha impuesto un estilo directo, confrontativo, que privilegia la fuerza sobre la diplomacia. Su doctrina de “paz mediante la fuerza” multiplica los focos de tensión y coloca a Estados Unidos en el centro de cada crisis. El resultado es un planeta más fragmentado, donde los consensos internacionales se erosionan y los nacionalismos resurgen con fuerza.
En lo económico, la incertidumbre domina. Los mercados reaccionan de inmediato a cada anuncio, a cada post, a cada medida inesperada. Los tratados comerciales se cuestionan, las cadenas de suministro se alteran y el comercio mundial se convierte en rehén de un estilo político imprevisible. El mundo vive, en efecto, una “trumpdependencia”: lo que ocurre en Washington repercute de manera inmediata en la estabilidad financiera global.
Pero más allá de la economía y la política, hay un cambio cultural profundo. El discurso de Trump ha legitimado un lenguaje más duro, más polarizante, que se refleja en la manera en que los países se relacionan entre sí. La diplomacia tradicional cede paso a negociaciones tensas, a declaraciones incendiarias y a un clima de permanente confrontación.
“El mundo en los tiempos de Trump” es, en definitiva, un escenario de transición. Un tiempo marcado por la incertidumbre, por la redefinición de las reglas y por la fragilidad de las democracias. Un tiempo donde la fuerza pesa más que el consenso, y donde la resistencia de los pueblos y gobiernos se convierte en la única respuesta posible. (Texto: Betzabe R. Cabreja Jeffers/Radio Camagüey) (Foto: Internet)