Camagüey, 27 ago.- Hay silencios y miradas que hablan desde la voluntad y la fuerza para sobreponerse a los sinsabores de la vida, pero a veces los deseos no son suficientes y más cuando se libra una batalla silenciosa y desigual.
Esa realidad se siente mientras conversas con Norberto Ronda Soriano, de 66 años de edad, con cáncer de próstata y Danielle Hernández Hernández, de 38 años, y desde hace seis meses operada de un nódulo de mama positivo con 15 sesiones de radiaciones, ambos de Las Tunas que reciben atenciones en Camagüey.

Ellos solo tienen palabras de agradecimiento, miran a el equipo médico y sonríen, saben que el esfuerzo es colosal y se extiende más allá de las puertas del hospital pues cuentan de manera gratuita con la trasportación para los viajes diarios junto a un acompañante.
Así lo explica la licenciada Norelbys Rodríguez Reyes, con 22 años de experiencias en el sistema de urgencia integrado. “De lunes a viernes somos responsables del traslado de pacientes con previa comunicación con el centro y apoyo de las autoridades sanitarias”. Todo funciona como un engranaje donde lo único que no escasea es la voluntad.

Cada día se hace más complejo atender a pacientes oncológicos, tratamientos que marcan la diferencia entre la vida y la muerte, así sin medias tintas, con la cruda verdad que conmociona y exige, definitivamente, mayor humanidad, asegura el oncólogo y especialista en Mastología, doctor Leonardo Hernández Herrera.
Lo dice con la seriedad que lleva afrontar una cirugía y con la moral de asistir a sus pacientes mientras lleva de la mano las complejas tareas administrativas en los últimos cinco años como director del hospital, por segunda vez.

El Hospital Oncológico Territorial Marie Curie de Camagüey cuenta con una plantilla de más de 300 profesionales, técnicos y enfermeras que sostienen la proeza cotidiana de atender a miles de pacientes con cáncer en medio de un escenario de carencias crecientes.
Atienden un promedio anual de 300 personas, una cifra con tendencia al alza y frecuente en edades tempranas. En estos momentos, añade, se encuentran afectados en el servicio quirúrgico, las quimio y radioterapia; este último con un solo equipo y ocho meses de lista espera, debido a las dificultades para la adquisición de piezas y actualizaciones de software informáticos.

En esta dirección Noralis Bejerano Calixto, jefa del Servicio de Radioterapia, explicó que las fuentes han decaído y no se puede adquirir una radiactiva, en tanto se refirió al de Radioterapia superficial que se utiliza en tumores de piel y presenta una rotura hace poco más de un mes. De igual manera los equipos de cobalto para radiaciones externas, con más de 20 años en funcionamiento.
“Contamos solo con el equipo de radioterapia externa, un equipo moderno que se mantiene activo, con una lista de pacientes extensa, de ahí que funciona desde la 6:00 de la mañana y contempla tratamientos largos”.
De manera general presentan dificultades en las especialidades que contribuyen al diagnóstico del paciente, la Anatomía Patológica, el Laboratorio y la Imaginología; limitados, además, por el impedimento para adquirir tratamientos específicos, insumos y recursos necesarios.

No obstante se buscan alternativas con una segunda o tercera línea y la atención personalizada es una prioridad.
También la vocación es lo que en estos momentos, en el que resulta complejísimo lograr un equilibrio entre las dificultades sociales y económicas, hace que los especialistas oncológicos permanezcan en sus puestos de trabajo. Esa es una certeza que defienden mientras reciben el abrazo de sus pacientes. Y esos son, sin duda, los tratamientos más efectivos.
Es ese sentido de pertenencia que se abre paso en tiempos de asfixia, donde diariamente sortean los escollos del férreo e inhumano bloqueo norteamericano que repercute directamente -y muy puntual- en el sistema de salud de Cuba, en detrimento de la población. (Texto y fotos: Gladys Dailyn Morera Cordero/Radio Cadena Agramonte)

