Internet y vidas seguras

Por Dania Díaz Socarrás/Radio Cadena Agramonte.
Recientemente la gustada serie televisiva Calendario puso a debate uno de los fenómenos que más se ha multiplicado con el auge de las tecnologías de la información y las comunicaciones, y que es aún más peligroso cuando pasa por las redes sociales: la exposición pública de la intimidad de adolescentes sin su consentimiento, apenas uno de los muchos puntos álgidos que se remueven cuando pensamos en la internet segura.

El tiempo pasa, aunque parezca poco ya vivimos la tercera década del siglo XXI que llegó con todo lo nuevo de las Tecnologías de la Información y la Comunicación, sin embargo, como puros novatos, se nos repiten una y otra vez los errores y los hechos de ciberbullying y ciberacoso en todas sus modalidades y, sobre todo, poniendo como víctimas a adolescentes y jóvenes con victimarios dispersos en todos los grupos etarios.

De acuerdo con los datos que ofrece la Unicef, un 70.6 por ciento de la población de entre 15 y 24 años de edad está en internet y la proporción de niños y jóvenes que sufren acoso por las redes sociales se ubica entre el cinco y el 21 por ciento.

Su sitio oficial coloca entre las causas esenciales del ciberacoso, la falta de valores y de educación, la misoginia y el machismo y la ausencia de control paternal que hace que muchos padres presten poca atención a lo que sus hijos consumen en internet.

Así, queda el campo abierto al acoso por medio de plataformas digitales y redes sociales que afectan en mayor medida a mujeres, niños, adolescentes  y jóvenes, y estos dos últimos grupos se repiten lo mismo como acosadores que como acosados, o como cómplices al replicar prácticas incorrectas, es decir, como esos muchachos de Calendario que se pasaron el video unos a  otros y pecaron por el silencio y la burda imitación.

Precisamente, el espacio escolar es uno de los que más refleja tales prácticas, pues las burlas se reproducen entre los estudiantes de una misma institución a gran velocidad y no pocas veces trasciende sus límites, lo que exige atención, apoyo y orientación familiar para ayudar a los niños y adolescentes a superar esas desagradables experiencias.

Claro está, para ayudarlos, lo primero para los padres y familia es conocer, estar al tanto, por ejemplo, de que en las redes una persona puede hacerse pasar por otra, como un anciano por un adolescente y así seducir a otro de esa edad que no sabe el modo en que está siendo utilizado, o enviar mensajes agresivos con esa identidad falsa, lo que dificulta el enfrentamiento.

Es necesario prestar atención a los comportamientos, estados de ánimo y preocupaciones de los niños y adolescentes, pues a menudo el ciberacoso comienza a ejercerse de tal forma que la víctima apenas se percata, o hasta cierto punto lo admite debido, en buena medida, a la educación esencialmente machista y patriarcal que tenemos y el mal hábito de aceptar comportamientos incorrectos y justificarlos como normales.

 Si bien es cierto que cada quien debe saber limitar sus espacios, no llevar desmedidamente lo privado a lo público y educar en el respeto a todo aquel con que se relacione, incluso mediante las plataformas digitales, no puede ser el sentimiento de culpa el que nos paralice y nos lleve a quedarnos en la lamentable complicidad del silencio que solo consigue que esas conductas continúen.

Con las bondades de internet nos llegó también la realidad de que todos estamos propensos a padecer su inseguridad, para ello debemos prepararnos y aportar desde nuestros pedacitos con la alerta oportuna, la ética y los comportamientos adecuados para que tengamos todos un ciberespacio y una vida más seguros. (Foto: Archivo)

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