Por Gelsy Rodríguez Rivero / Radio Cadena Agramonte
El caballito amarillo lo espera a la entrada del salón de segundo año de vida; la seño tiene listo el cachumbambé azul y los bloques para armar porque sabe que son sus juguetes favoritos. Los niños, con sus ojazos alegres y curiosos, dejan escapar sonrisas aún con mascarillas que lo ayudan de inmediato a calmar el llanto por la ausencia de mamá.
Con sus escasos dos añitos él no lo entiende, pero mamá se va a trabajar tranquila porque sabe que ese es el mejor lugar para cuidarlo y enseñarle, y a él le gusta.
Su pregunta en casa me emociona: -Mamá ¿cómo se llama mi amiguito del círculo, el negrito, el que juega conmigo?
No pude responderle un nombre, pero me inundó un sentimiento de satisfacción y gratitud. –Mañana vamos a preguntarle. Y asintió con la cabecita.
Su ingenuidad escapa de conceptos, pero son su concreción. En el círculo infantil (guarderías) la vida es un juego de enseñanzas donde todos los niños se integran en igualdad de condiciones y con los mismos derechos.
No hay distinción ni discriminación de ningún tipo, solo actividades que contribuyen con su bienestar emocional y físico, en un ambiente seguro y saludable.
Jugando aprenden a socializar, a compartir, a hacer nuevos amigos, mientras asimilan hábitos básicos para la vida y participan en diferentes procesos educativos que son una garantía para su desarrollo espiritual y cognitivo, porque ese también es su derecho.
Por eso este 10 de diciembre mi hijo llegará al círculo infantil como en otro amanecer cualquiera, sin saber que es el Día Internacional de los Derechos Humanos y sin conciencia de lo que la jornada significa, pero feliz de volver a su espacio de sueños, de encontrarse con su amiguito negro, el que juega con él, al que va a preguntarle el nombre para luego decirle a mamá en casa.
A fin de cuentas: dónde empiezan los derechos humanos universales, dónde se hacen realidad. En esos pequeños lugares, cerca de casa, del entorno, en nuestra cotidianidad.
Y pensaré entonces en tantos niños a los que no se les garantizan esos derechos. ¿Por qué? Si son “todos humanos, todos iguales”. (Fotos: Archivo)
