Camagüey y sus herencias guillenianas

Por Yusarys Benito Deliano/ Radio Cadena Agramonte.

“Al atardecer, la plaza se llena de crepúsculos, y de entre las sombras en lucha victoriosa con los últimos lampos del día moribundo, emergen las grandes ventanonas de madera labrada, las puertas de enormes clavos, la arquitectura caprichosa de alguna exhausta y melancólica azotea”.

Es esta la ciudad de Nicolás Guillén; son esos versos de meticulosa descripción, muestra de su amor por esta tierra, cuyas calles y plazas sirven hoy de musa a una joven periodista que como él, desea que sus hijos se pierdan en San Juan de Dios, y observen más allá del majestuoso campanario de una iglesia. Es ella Yanetsy León González, quien “descubrió” al Poeta Nacional en sus años universitarios, y desde entonces la ha acompañado en cada empeño profesional y personal.   

En su ensayo Nicolás Guillén: Un cronista de la ciudad, la Premio Nacional de Periodismo Cultural Rubén Villena, comparte algunos “secretos” para sentir la espiritualidad de esta urbe; esa que aprendió a conocer y querer más gracias al bardo.

“La obra de Guillén nos llama la atención sobre elementos de la ciudad, sobre aspectos de nuestra historia, sobre valores patrimoniales. Sin embargo, yo siento que los habitantes de hoy no tenemos esa mirada tan entrenada, que implica no solo mirar la ciudad y señalarla; también hay que interpretarla y ayudar con buenas actitudes a transformarla”.

Cree, entonces, que le corresponde a la actual generación de periodistas aprender de Guillén, y de otros que como él son ejemplo de Periodismo, desde el hacer reporteril, la Literatura o como cronistas.  

Y así como Yanetsy recurro a los textos del Poeta, quien sufrió los padecimientos de una villa enferma, pero siempre amada, y pienso en el tedio que le señaló a aquel Camagüey, en todo el polvo y el aburrimiento que le dolían, y en cómo, salvando las distancias y los símiles, habló él de otras carencias relacionadas con lo que ponen o no sus gentes en el cuidado de la ciudad.

Sea a través de Guillén, o de Yanetsy y sus relecturas sobre el Poeta Nacional y la ciudad, tiempo para la reflexión, tiempo de hacer de esta "suave comarca de pastores y sombreros", un entorno sano para el alma. (Foto: Archivo)

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