Claudio Debussy fue el fundador de lo que se ha denominado Escuela Impresionista de la Música, es decir, de los músicos que evitaban todo lo dramático, narrativo, formal, convencional y complicado, preocupándose sólo del sonido por el sonido. La obra de Debussy representa una rebelión contra los clásicos y los románticos, con un hábil manejo de los temas definidamente melódicos. Escribió numerosas composiciones para piano y primorosas canciones, un drama lírico y los poemas sinfónicos «Preludio a la siesta de un fauno», «El mar» y «El martirio de San Sebastián».
