Confidentes hacen saber a Antonio Maceo que los españoles, bajo distintos pretextos y para crear puntos desmoralizadores entre las filas cubanas, pretenden establecer contactos en algunas zonas. Por tal motivo dicta una circular con esta fecha disponiendo la prohibición de visitar campamentos o destacamentos enemigos, o mantener siquiera correspondencia con éstos o sus aliados. También escribe y exhorta a los generales José Maceo y Jesús Rabí, que aprovechando la concentración de la mayor parte de las fuerzas enemigas en la región pinareña, multipliquen sus ataques en aras del avance de la revolución.
