Enrique Labrador Ruiz, autodidacta y de amplia ejecutoria en el periodismo, representó una revolución en la novelística cubana al romper con los viejos moldes del realismo y del naturalismo, así como emplear nuevos métodos y técnicas en la ficción narrativa. En cuento también se percibe su técnica novedosa al despojarlos de toda perniciosa hojarasca. Entre sus novelas sobresalen «El laberinto de sí mismo», «Cresival», «Anteo», «Trailer de sueños» y «La sangre hambrienta», y en cuento, «El gallo en el espejo».
