1884- Inauguración del teatro Martí

El 8 de junio de 1884 fue inaugurado el Teatro Martí por su constructor, el vasco Ricardo Irijoa, cuyo apellido llevó inicialmente el inmueble. «El Coliseo de las cien puertas», como lo denominó el poeta bayamés José Fornaris, se inauguró con una función a beneficio del convento El Buen Pastor», protagonizada por aficionados. Con posterioridad se ofrecieron bailes públicos y diversos espectáculos: desde compañías de bufos criollos y del circo de don Santiago Pubillones hasta zarzuelas, operetas, vodeviles y el estreno en Cuba de la ópera «La Boheme», de Giacomo Puccini. Durante 1896 los bufos habaneros de la compañía del empresario Generoso González, dirigida por el compositor José Marín Varona, empezaron a trabajar en el Martí. Enrique Pastoriza compró el teatro a los herederos de Irijoa en 1899 y a lo largo de varios meses se llamó Edén Garden. En 1900 lo rebautizaron con un apellido que lo dignificaría: Martí, y al siguiente año quedó inscripto en la historia nacional al servir de sede a la Asamblea Constituyente encargada de redactar la primera Carta Magna para la república cubana a estrenarse el 20 de mayo de 1902. En 1905 el Martí pasó a manos de José Cano de la Maza y su propiedad recayó en la señora Juana Cano de Font. Entre 1910 y 1914 sus carteleras anunciaron a las compañías de bufos cubanos de Alberto Garrido (padre) y de Arquímides Pous, y más tarde transcurrió la época de oro del coliseo gracias a la labor de empresarios como Julián Santa Cruz y Eulogio Velasco. A partir de 1929 conocería aquel escenario la fiebre del tango. Ya en 1931 comenzó la temporada de teatro vernáculo de la Compañía de Manuel Suárez y Agustín Rodríguez, con Gonzalo Roig y Rodrigo Prats como directores de la orquesta y maestros concertadores, la cual se extendería durante más de un lustro y consolidó el arte lírico criollo. Más tarde salvaron al Martí de un total languidecimiento las presentaciones de la agrupación artística española Cabalgata, y diferentes temporadas de teatro cubano que auspiciaron las compañías de Carlos Pous y José Sanabria o de Alberto Garrido (hijo) y Federico Piñero, así como el denominado Teatro Cubano Libre, fundado en el decenio de los cuarenta por el escritor Carlos Robreño y el empresario Julio Vega. A raíz de la victoria revolucionaria de 1959, en el Martí se estrenó el sainete «El general huyó al amanecer», y seguidamente ocupó otra vez su cartelera la compañía de Carlos Pous y José Sanabria. Finalmente se instaló en su proscenio el grupo Jorge Anckermann, que contó con la dirección musical del maestro Rodrigo Prats.

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