La Habana, 25 may.- El Partido Comunista de Sudáfrica (SACP) ha tomado nota con profunda preocupación de la decisión del gobierno estadounidense, a través de su Departamento de Justicia, de acusar al camarada Raúl Castro con cargos endebles y sin fundamento relacionados con un incidente aéreo ocurrido hace 30 años.
Además del hecho de que el gobierno estadounidense no tiene jurisdicción legal bajo ningún criterio para iniciar procedimientos legales contra un ciudadano de otro país, y mucho menos contra un ex jefe de Estado, lo más importante es que el gobierno estadounidense no posee la autoridad moral para actuar contra Raúl Castro.
Esta acusación ciertamente se había previsto, dado los informes de prensa anteriores que indicaban la intención de EE. UU. de seguir este curso de acción; sin embargo, ese hecho no hace que este acto sea menos repulsivo.
Como afirmamos en nuestra declaración anterior sobre el asunto, este curso de acción particular del gobierno estadounidense no tiene base en la ley; es únicamente una instrumentalización oportunista de la ley y de la propia idea de justicia para perseguir una agenda política imperialista.
En el contexto de esta agenda, EE. UU. busca adjudicarse el estatus de actor legítimo y un manto moral de ley y justicia para disfrazar su violenta agenda imperialista destinada a exterminar al Estado cubano y a la Revolución Cubana tal como la conocemos, para subyugar al pueblo de Cuba a su voluntad.
En el marco de un régimen de Trump decidido a destruir toda Sudamérica para preservar los intereses hegemónicos del régimen estadounidense, el pueblo cubano y el pueblo venezolano se erigen como el principal ejemplo de resistencia y revolución contra el imperialismo.
El secuestro del presidente Maduro y la acusación contra el comandante Raúl Castro son indicios de un complot imperialista para derrocar la Revolución Bolivariana y deslegitimar la causa del socialismo en las Américas y en todo el mundo.
El imperio estadounidense se encuentra evidentemente en una senda de recesión irreversible y, por lo tanto, ha recurrido a medidas violentas e ilegales para sostenerse en una era en la que sus líderes han perdido la autoridad moral para reclamar liderazgo en las relaciones internacionales.
Los repetidos intentos de la administración Trump de reafirmar la Doctrina Monroe reflejan no el renacimiento de la hegemonía estadounidense en su histórica esfera de influencia, sino más bien la emergencia de un movimiento de resistencia contra ella.
El surgimiento de un mundo multipolar es tan irreversible como el colapso de la hegemonía estadounidense. La desesperación y la senda violenta del imperialismo estadounidense son indicadores de un cambio en el equilibrio internacional de poder.
En este punto, las fuerzas progresistas del mundo se encuentran objetivamente al borde de un avance radical contra el imperialismo. El movimiento de solidaridad de la clase trabajadora es la fuerza motriz del cambio. Nuestra solidaridad con Cuba permanece inquebrantable.
Condenamos sin ambigüedades la acusación contra el camarada Raúl. Llamamos a la acción contra la intervención imperialista estadounidense a todos los pueblos amantes de la paz en el mundo.
