Campesinos mineños aplican agroecología y reducen dependencia de insumos

Minas, Camagüey, 8 jul.- Mientras en muchas latitudes la mecanización es sinónimo de progreso, en Minas el uso de yuntas de bueyes se ha convertido en una respuesta inteligente a la escasez de combustibles. Lejos de significar un retroceso, esta decisión evidencia la capacidad de adaptación de un campesinado que fusiona la sabiduría ancestral con la agroecología para sostener la producción de alimentos.

Abonos orgánicos, rotación de cultivos y conservación de suelos articulan la estrategia productiva del territorio. Este enfoque sostenible reduce la dependencia de insumos externos y permite incrementar los rendimientos, demostrando que la innovación no siempre pasa por la tecnología, sino también por el rescate de métodos eficaces y respetuosos con el entorno.

El fruto de esa perseverancia se traduce en beneficios tangibles para la comunidad. Viandas, hortalizas y granos fluyen de manera sistemática hacia escuelas, círculos infantiles, centros de salud y hogares de ancianos, consolidando a la agricultura como un pilar fundamental del bienestar social en Minas.

Pero el esfuerzo colectivo de los productores no solo asegura el abastecimiento local; también ha merecido un reconocimiento de alto significado. El municipio ha sido designado sede de las actividades centrales por el aniversario 73 de los asaltos a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, una distinción que resalta la contribución decisiva del sector agropecuario al desarrollo económico y social del territorio.

Así, entre surcos y desafíos, el campesinado mineño reafirma su rol protagónico: no solo siembra cosechas, sino también esperanza, y demuestra que la voluntad y el ingenio pueden convertir cualquier adversidad en una oportunidad para crecer. (Texto y foto: La Voz del Bayatabo)

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