Marcelo Pogolotti, uno de los más destacados creadores de nuestro país por su obra plástica, fue el pintor cubano que logró acumular el mejor y más rico expediente de reconocimiento en Europa durante la década del treinta, al derrochar sus luces entre los surrealistas y los futuristas, vanguardia artística del mundo en aquel entonces. Al estallar la Segunda Guerra Mundial había perdido por completo la vista y regresó a Cuba, imponiéndose a la desgracia como crítico e historiador de arte y escribiendo literatura de ficción.
