Tres cubanos secuestran este día una avioneta monomotor tipo Wilga, de cuatro plazas, perteneciente a la Empresa Nacional de Servicios Aéreos y dedicada al turismo recreativo. El aparato fue desviado mientras se dirigía desde una pista situada al este de La Habana hacia el balneario de Varadero. Los secuestradores obligaron al piloto a dirigirse a Florida, Estados Unidos. Uno de los tres pasajeros del aparato amenazó al piloto Adolfo Pérez Pantoja con un revolver y otro con un cuchillo, una vez que se inicio el vuelo para un supuesto servicio a un turista extranjero. Uno de los secuestradores que viajaba detrás apuntando al piloto con el arma de fuego era de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) norteamericana y los otros dos pertenecían a un denominado grupo defensor de derechos humanos, puntualizó Pérez Pantoja. Tras hacerlo volar sobre la localidad de Guanabo, a unos 30 kilómetros al este de La Habana -lugar sobre el cual lanzaron panfletos con textos contrarrevolucionarios- lo obligaron a dirigir la nave hacia rumbo norte y a muy baja altura. La trayectoria inadecuada que hicieron seguir los raptores al aparato afecto sus reservas de combustible y después que uno de los secuestradores estableció contacto con el servicio de control de vuelos de Miami, la aeronave debió amarizar cerca de un buque ruso que recogió a Pérez Pantoja, junto a los secuestradores, a unas 20 millas de territorio norteamericano. A esa embarcación acudieron en helicóptero los funcionarios de inmigración estadounidense y sorprendentemente, se llevaron a tierra en una camilla, con la mayor urgencia y sospechosamente, al supuesto agente de la CIA alegando que estaba herido, cuando apenas tenía un pequeño arañazo. El 22 de agosto el piloto regresa a Cuba luego de recibir en dos ocasiones ofertas de asilo político.
