El Departamento de Estado de Estados Unidos declara en esta fecha en nota oficial que no hay evidencia de que los aviones que bombardearon a la ciudad de La Habana, dos día antes, hayan volado del territorio norteamericano ni que hayan regresado a él. Pocas horas después, el traidor Pedro Luis Díaz Lanz admite ser el autor de la agresión aérea, y se comprueba que sí salieron de Estados Unidos.
