El 30 de noviembre de 1889 José Martí vuelve a ocupar la tribuna del Hardman Hall de Nueva York, durante la velada homenaje que la emigración cubana tributa al poeta José María Heredia. En un momento de su formidable discurso, que constituye una verdadera biografía del homenajeado, Martí cita versos heredianos en los que exalta el sentimiento patrio al declamar: «Que si un pueblo sus libres cadenas no se atreve a romper con las manos, puede el pueblo mudar de tirano, pero nunca ser libre podrá».
