La Habana, 26 mar.- La Empresa de Grabaciones y Ediciones Musicales (EGREM) y la plataforma digital Matticket han establecido un modelo de colaboración que trasciende lo meramente comercial para adentrarse en el terreno de la innovación en la gestión cultural cubana. La reciente reapertura de un emblemático espacio nocturno en La Habana, el Piano Bar Habaneciendo, bajo la dirección del actor y empresario Pedro Díaz, constituye un caso de estudio sobre las nuevas dinámicas que emergen en el entramado económico y cultural de la isla.
La alianza entre la EGREM, una de las instituciones culturales más emblemáticas del país, y Matticket, plataforma tecnológica de gestión privada, representa un punto de inflexión en la manera de concebir la relación entre lo estatal y lo privado en Cuba. A través de un contrato de arrendamiento, la asociación es una confluencia de visiones para la sostenibilidad de espacios que forman parte del patrimonio popular.
Pedro Díaz, CEO de Matticket, articula esta colaboración desde una perspectiva que combina el conocimiento del artista que conoce el escenario desde sus tablas con la visión del empresario que entiende las exigencias del mercado cultural contemporáneo. «Yo era visitante de este lugar cuando estaba activo y a mí me gustaba mucho», confiesa, estableciendo un puente entre su experiencia como usuario y su rol actual como gestor.
La propuesta de Díaz para el Habaneciendo revela una comprensión profunda de lo que significa salvar un lugar con historia sin convertirlo en un museo inerte. «La idea es rescatar esas noches de boleros, de salsa y también de reggaetón, ¿por qué no?», plantea, abriendo la posibilidad de que la tradición y la contemporaneidad coexistan en un mismo territorio cultural.
El empresario reconoce la dimensión reducida del espacio y su limitación para el baile, pero advierte con complicidad que «la gente aquí se las curra y baila», revelando una sabiduría popular que transforma las carencias en oportunidades para la creatividad colectiva.
Uno de los elementos más significativos del modelo implementado por Matticket es la política de acceso al espacio. «Este espacio siempre tuvo cover. Hubiese o no artista. Cuando yo no tengo artista no hay cover. La entrada es libre», explica Díaz, desmontando una práctica arraigada que, desde su perspectiva, carecía de justificación cuando no existía una oferta artística que la respaldara.
Pedro establece una relación directa entre el pago del público y la retribución al artista, despojando al cover de su carácter de ingreso fijo para convertirlo en un mecanismo de reconocimiento al trabajo creativo. «Eso es retribución porque ese dinero, incluso no es ni para mí, ese dinero es para el artista», aclara, introduciendo un principio de transparencia que puede transformar la relación entre gestores, artistas y público. (Texto y Foto: Cubasí)
