Taiwán, 11 abr.- La industria de chips de Taiwán enfrenta una crisis crítica por el agotamiento del helio y un stock de gas natural licuado para solo 11 días, provocado por el bloqueo del Estrecho de Ormuz durante el conflicto entre Irán, EEUU e Israel.
La Asociación de la Industria de Semiconductores (TSIA) instó al gobierno a crear reservas estratégicas de estos recursos, dado que el sector representa entre el 13% y el 15% del PIB nacional y es vital geoestratégicamente. Ante la alta dependencia de energía importada tras el cierre de las plantas nucleares en 2025, se propone diversificar fuentes y reconsiderar la energía nuclear para asegurar la producción.
El origen de este problema es la guerra que sostienen Estados Unidos, Israel e Irán. Estos países pactaron un acuerdo de alto el fuego de dos semanas, pero Taiwán sigue contra las cuerdas.
El bloqueo del Estrecho de Ormuz ha interrumpido el suministro de helio y gas natural licuado del que dependen muchos países asiáticos, y la industria de los circuitos integrados taiwanesa es profundamente dependiente de estos dos recursos.
Más del 40% de las centrales eléctricas taiwanesas utiliza gas natural licuado. Y las fábricas de chips necesitan un suministro estable de electricidad para poder sostener su actividad. Además, estas instalaciones requieren emplear helio en varias etapas críticas del proceso de producción de circuitos integrados, y actualmente Taiwán no tiene una reserva de helio. EEUU y Japón ya han creado un inventario estratégico de gas natural licuado y helio, y TSIA ha pedido al Gobierno taiwanés que haga lo mismo. Hay mucho en juego.
Y es que la industria de los semiconductores es estratégica para Taiwán por tres razones fundamentales: representa entre el 13% y el 15% del producto interior bruto del país; es el motor de sus exportaciones con un valor cercano al 40% del total; y, por último, la producción de chips de vanguardia da al país una relevancia enorme desde un punto de vista geoestratégico.
Por este motivo para este país asiático es crucial que TSMC, UMC y sus otras compañías involucradas en la industria de los circuitos integrados tengan los recursos que necesitan.
“Proponemos al Gobierno la necesidad de seguir diversificando nuestras fuentes de energía y el suministro de materiales críticos para prepararnos ante la incertidumbre de la coyuntura actual […] Nuestra Asociación también respalda la decisión del Gobierno de reabrir las centrales nucleares para tener un suministro de energía más estable siempre que los procesos cumplan los requisitos legales y se garantice la seguridad”.
Sea como sea el problema de fondo al que se enfrenta Taiwán es que su economía, como hemos visto, depende profundamente de la industria de los semiconductores. Y su cadena de suministro es frágil. Muy frágil. La Administración cerró la última planta de energía nuclear en mayo de 2025, y desde entonces más del 95% de la electricidad de la isla depende de recursos importados.
Es probable que el acuerdo de alto el fuego temporal que han pactado EEUU, Israel e Irán alivie algo la presión a la que está siendo sometida Taiwán, pero su industria de los circuitos integrados es demasiado importante para permitir que sea tan sensible a la coyuntura internacional. (Texto y Foto: Cubadebate)
