Camagüeyanos, la sucesión de embestidas de Estados Unidos contra Cuba a partir del triunfo revolucionario de 1959 tiene en la invasión mercenaria por Playa Girón una marca, no por el ataque armado en sí, sino por la demostración de discernimiento y firmeza política de quienes defendieron esta tierra y de un Ejército Rebelde que como pueblo uniformado con su Comandante en Jefe al frente les respaldó.
A la distancia de 65 años, y con plena certitud en el triunfo, enfrentamos la nueva acometida agresiva del imperio en su empeño por asfixiar y aniquilar a la nación cubana, pues nadie duda de que seamos ejemplo de resistencia frente a diversos obstáculos y agresiones, por lo que es parte de nuestra cotidianidad, seguir en combate.
Muy similar es el panorama mediático actual al que antecedió a la invasión mercenaria en 1961, permeado de calumnias, desinformación, tergiversación de la realidad, patrañas y otras muchas argucias más que se les ocurran a los mandantes de los redactores de libelos electrónicos que inundan el ciberespacio, apoyado todo ello con un cerco energético de guerra no declarada.
A ello se agregan las reiteradas amenazas del pedófilo Presidente estadounidense y su narco-Secretario de Estado, de que en semanas estarán invadiendo Cuba, señales que no se pueden dejar de tener en cuenta para mantener permanente alerta y preparación de las fuerzas de defensa cubanas, con un determinante componente popular que sabe manejar el armamento.
Tal desempeño, arrojo y decisión, en medio de la metralla, validaron y rubricaron con sangre de pueblo el carácter socialista de la Revolución cubana, declarado horas antes del desembarco mercenario por Playa Girón, como radicalización de un proceso de masas indetenible, capaz de enfrentar y vencer a las fuerzas que se le opusieran.
En Girón los gobernantes y jefes militares de la época en Estados Unidos, con su Agencia Central de Inteligencia en medio, subestimaron, además, el coraje y la decisión de un pueblo que convirtió aquella prueba de fuego en la primera gran derrota militar del imperialismo en América Latina.
Es precisamente el legado de Fidel y su concepción estratégica de Guerra de todo el Pueblo, el que nos marca el sendero para frente a los ataques y necedades del imperialismo yanqui y sus lacayos hacer partícipe de las acciones revolucionarias a la inmensa mayoría de cubanos y cubanas, que en los momentos actuales enfrentan una de las más duras embestidas contra el desarrollo y estabilidad de la nación.
Camagüeyanos, las batallas por preservar la independencia cubana no cesan, y junto a la cuota de dolor y sacrificio que han impuesto, se yerguen la unidad, resistencia y heroísmo de quienes estamos decididos a defender las conquistas como en Girón, a sangre y fuego, convencidos de que el socialismo en Cuba es escudo del presente y garantía del futuro, avalado por la inclaudicable máxima de Fidel:
Patria o muerte, venceremos.
