Tan antiguos en el tiempo como actuales y vigentes, los vínculos de Camagüey con el desarrollo social y cultural de la nación se consolidan a lo largo de sus 512 años de historia, integrando todo aquello creado con el propósito de comunicar en sociedad.
El épico Espejo de paciencia, referente fundacional de la literatura cubana, y la primera Carta Magna de la República en plena lucha emancipadora constituyen ejemplos sobresalientes, siendo este último máxima expresión de Comunicación política en su dimensión más patriótica e independentista.
Fue Guáimaro el escenario donde resonó también, por vez primera, la voz de la patriota Ana Betancourt en defensa de los derechos de la mujer, tal vez el primer esbozo de comunicación inclusiva en un espacio público.
Ha sido Camagüey cuna de notables próceres independentistas y destacados revolucionarios, pero también de reconocidas figuras de las artes y la cultura en general, grandes hombres y mujeres cuya huella trasciende todas las épocas.
Poetas, escritores, músicos, maestros, educadores, investigadores, periodistas y profesionales de la comunicación en todas sus manifestaciones han dejado su impronta y aportes a una cultura cubana “espada y escudo de la nación”.
Desde aquellos periódicos y folletos independentistas publicados en plena manigua redentora del siglo XIX hasta la primera transmisión radial en el XX, desde el primer canal provincial de televisión hasta el actual sistema de medios públicos, todo se imbrica profundamente con la historia de la comunicación y la sociedad en el país.
El primer diario y la primera universidad fueron instituciones fundadas por la Revolución luego del triunfo de 1959 y no pocos eventos culturales e históricos de alcance nacional tienen como epicentro la “suave comarca de pastores y sombreros”, tal como evocara nuestro poeta nacional, Nicolás Guillén, también camagüeyano.
Resulta válido resaltar aportes más contemporáneos, aunque quizás el de mayor significado en estos días sea la consulta popular que, de manera entusiasta, acogió el territorio previo a la aprobación de la Ley de Comunicación Social, donde cabe destacar también el aporte de dos destacados coterráneos que formaron parte de su comisión redactora.
Camagüey, considerada la tierra donde mejor se habla el idioma español, atesora en su imaginario popular leyendas sobre la idiosincrasia única de sus hijos, quienes desde diversas perspectivas aportan a una identidad cuyo rasgo más notable es reconocerse como agramontinos. Lugar de tradición y de palabra, reafirma así su condición de referente en la construcción de la identidad comunicacional de la nación.
Sirva esta jornada no solo para reflexionar sobre los vínculos entre sociedad, cultura y comunicación social en el marco de una Ley que la reconoce como activo estratégico, sino también para destacar su relevancia en la batalla ideológica que libramos hoy, tal como lo expresara Fidel Castro en sus múltiples referencias al papel de los profesionales de la comunicación en la defensa de la Patria.
