“Fidel Castro sembró semillas de generosidad, solidaridad e internacionalismo”

Namibia, 16 ago.- Nos reunimos para conmemorar el centenario del nacimiento de una de las figuras más trascendentales del siglo XX: el Comandante en Jefe Fidel Alejandro Castro Ruz, aseguró la presidenta de Namibia, Netumbo Nandi-Ndaitwah.

Honramos el legado de un hombre cuya vida se volvió inseparable de las luchas de los pueblos oprimidos de todo el mundo; un revolucionario cuya visión trascendió las costas de Cuba para abrazar las aspiraciones de África; un estadista cuyo compromiso inquebrantable con la justicia contribuyó a cambiar el curso de nuestra propia historia.

Aunque han pasado cien años desde su nacimiento, los ideales por los que vivió Fidel Castro siguen resonando a través de continentes y generaciones. Nos recuerdan que el verdadero liderazgo no se mide por el poder o el privilegio, sino por las vidas que transforma, la dignidad que defiende y la esperanza que inspira. Para Namibia, el día de hoy no es simplemente una ocasión conmemorativa; es una fecha profundamente personal.

La historia de nuestra liberación está entrelazada con la solidaridad y el compromiso internacionalista del pueblo cubano bajo el liderazgo del compañero Fidel Castro. Para nuestro pueblo, Cuba no fue una voz distante de solidaridad, sino un compañero firme en nuestra lucha por la libertad, la independencia y la dignidad humana.

Es imposible relatar la historia de la liberación de Namibia sin reconocer la inmensa contribución de Cuba y el liderazgo firme del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, quien dirigió a los internacionalistas cubanos en defensa de las vidas de tantos pueblos oprimidos del mundo.

Es, por tanto, con profunda gratitud que recordamos al presidente Fidel Castro, no solo como líder de la Revolución Cubana, sino como amigo de África y aliado comprometido de los movimientos de liberación de nuestro continente.

Su legado perdura en los vínculos inquebrantables entre Cuba y Namibia, forjados en las trincheras de la lucha y sostenidos por un compromiso compartido con la soberanía, la solidaridad, el internacionalismo y la justicia.

Así, el compañero Fidel Castro sembró semillas de generosidad, solidaridad e internacionalismo que desde entonces han germinado, echado raíces profundas y crecido hasta convertirse en un árbol frondoso, cuyos frutos continúan nutriendo y beneficiando a la humanidad a través de generaciones y continentes.

Los lazos que unen a Namibia y Cuba no se forjaron por conveniencia ni oportunismo político. Se forjaron en la prueba de la lucha, se fortalecieron con el sacrificio y se consagraron con la sangre de valientes hombres y mujeres cubanos que creían que ningún pueblo debía permanecer bajo el yugo del colonialismo, el racismo y el apartheid. Cuba compartió desinteresadamente lo poco que tenía con muchos países necesitados.

Compañeros y amigos:

Un proverbio africano nos recuerda: “El río que olvida su fuente pronto se seca”. Namibia no ha olvidado la mano solidaria que se nos tendió en un momento decisivo de nuestra historia.

No hemos olvidado, ni olvidaremos jamás, a los hijos e hijas de Cuba que se solidarizaron con los pueblos del sur de África —y de Namibia en particular—, ni el liderazgo inquebrantable del Comandante Fidel Castro, quien comprendió que la lucha por la libertad en África era inseparable de la lucha por la dignidad humana en todas partes.

La nuestra es, por tanto, una relación nacida de una lucha, un sacrificio y una humanidad compartidos. Es una amistad forjada en el fuego de una revolución histórica; una amistad que la propia historia ha puesto a prueba y ha demostrado ser indestructible.

Miles de soldados cubanos recorrieron miles de kilómetros desde su patria, no en busca de territorio, riqueza o dominio político, sino en defensa de la libertad y la dignidad de pueblos a los que nunca habían conocido. Vinieron porque creían que la lucha contra el colonialismo, el racismo y el apartheid era una lucha común de la humanidad.

Para Namibia, la decisiva batalla de Cuito Cuanavale sigue siendo uno de los momentos definitorios de nuestra lucha de liberación. Fue la mayor batalla librada en suelo africano desde la Segunda Guerra Mundial.

Fue aquella batalla la que marcó un punto de inflexión que alteró fundamentalmente la trayectoria política del sur de África. Demostró que era posible resistir y derrotar a la maquinaria militar del apartheid, y contribuyó a crear las condiciones que aceleraron el camino de Namibia hacia la independencia y precipitaron el fin del propio apartheid.

Por ello, al conmemorar el centenario del nacimiento del presidente Fidel Castro, Namibia lo hace no solo en recuerdo, sino con gratitud, solidaridad y un compromiso renovado con los valores que unieron a nuestros dos pueblos.

Nuestro tercer presidente, el Dr. Hage Geingob, nos recordó que Cuba “no ayudó a Namibia en busca de recursos minerales ni de otras fuentes de riqueza. No albergaba ambiciones imperialistas. Actuó movida por principios de justicia, igualdad y respeto a la libertad de todos los pueblos del mundo”. Esas palabras resumen la esencia de la contribución de Cuba con mayor fuerza que cualquier análisis histórico.

Por consiguiente, todo niño namibio nacido en libertad camina sobre una libertad conquistada no solo gracias al sacrificio de nuestros propios héroes y heroínas, sino también al sacrificio de los hijos e hijas de Cuba.

Namibia honrará por siempre al pueblo cubano —nuestros hermanos y hermanas—, cuya solidaridad con Namibia no se manifestó meramente en palabras, sino en valentía, sacrificio y acción.

Jamás olvidaremos a los hijos e hijas de Cuba que permanecieron junto a África cuando nuestro continente se enfrentaba a las brutales fuerzas del colonialismo, el racismo y el apartheid.

Nunca olvidaremos al compañero Fidel Castro Ruz, cuyo valor moral, convicción internacionalista y solidaridad inquebrantable inspiraron a una nación a apoyar a África durante uno de los capítulos más oscuros de nuestra historia.

Su legado perdura no solo en los libros de historia, sino en la libertad de nuestro pueblo, en la amistad duradera entre Namibia y Cuba y en las generaciones que siguen beneficiándose de las semillas de solidaridad que él sembró.

Por ello, la grandeza de Fidel Castro nunca se midió únicamente por victorias militares o logros políticos. Su legado perdurable reside en su profundo compromiso con la humanidad. Él creía que toda persona, independientemente de su raza, nacionalidad o situación económica, merecía dignidad, educación, atención sanitaria y oportunidades.

Tras la independencia de Namibia, la relación, la solidaridad y la cooperación entre los pueblos de Namibia y Cuba continúan fortaleciéndose. Profesionales y expertos cubanos —incluidos médicos y personal sanitario— siguen prestando servicios en diversos sectores de nuestro desarrollo nacional, tales como la ingeniería, la planificación urbana y el deporte, entre otros. Este apoyo constituye un testimonio claro del vínculo de amistad y solidaridad entre nuestros dos pueblos.

Compañeros y amigos:

Al honrar el legado de este líder extraordinario, debemos también reflexionar con honestidad sobre los desafíos persistentes que enfrenta hoy la República de Cuba.

Durante más de seis décadas, Cuba ha soportado un bloqueo económico, comercial y financiero unilateral impuesto por los Estados Unidos de América, el cual se ha intensificado en los últimos días. Detrás de cada estadística se encuentra la realidad vivida por la gente común: una madre que busca medicamentos esenciales, una familia que se esfuerza por mantener a sus hijos, un joven en busca de oportunidades y comunidades que trabajan incansablemente para preservar su dignidad frente a inmensas adversidades.

El mayor costo de este bloqueo nunca se ha medido únicamente en pérdidas económicas. Se ha medido en sueños postergados, oportunidades limitadas y la silenciosa resiliencia de un pueblo que se ha negado a renunciar a la esperanza. Sin embargo, a pesar de estos desafíos, el pueblo cubano ha seguido demostrando una dignidad, determinación y resiliencia extraordinarias.

Namibia ha sostenido sistemáticamente que tales medidas coercitivas unilaterales, y cualquier forma de coerción económica, son incompatibles con los propósitos y principios sobre los que se fundaron las Naciones Unidas.

Las medidas que buscan aislar o asfixiar económicamente a naciones soberanas socavan dichos principios y causan el mayor sufrimiento a los ciudadanos comunes.

Por ello, reiteramos nuestro firme llamamiento al levantamiento total e incondicional del bloqueo económico contra Cuba. Ninguna nación debería ser castigada por ejercer su derecho soberano a determinar su propia trayectoria política, económica y social.

Compañeros y amigos:

Al conmemorar el centenario del nacimiento del presidente Fidel Castro Ruz, que esta ocasión renueve nuestro compromiso colectivo con los principios que definieron su vida. Reafirmemos nuestro compromiso con la solidaridad, la justicia, la igualdad y la defensa inquebrantable de la dignidad humana.

Enseñemos también a las generaciones futuras que la libertad nunca se hereda sin esfuerzo; se conquista mediante el sacrificio, se protege con valentía y se preserva a través de la unidad y la responsabilidad colectiva.

Al pueblo de Cuba, nuestros hermanos y hermanas, les expresamos una vez más la gratitud perdurable del pueblo namibio. Namibia recuerda. Namibia honra. Namibia está con ustedes en la amistad, en la solidaridad y en nuestra búsqueda compartida de un mundo más justo, pacífico y equitativo.

Que el legado imperecedero del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz continúe iluminando el camino hacia la justicia, la paz y la dignidad humana para las generaciones venideras. (Texto y Foto: Cubadebate)

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