EE.UU, 26 abr.- Según una encuesta de NBC News, el 47% de los adultos entre 18 y 29 años afirmó que elegiría otra época si pudiera: un 33% optaría por un período de menos de 50 años atrás —como los años 90 o principios de los 2000— y un 14% por tiempos aún más lejanos.
Casi la mitad de los jóvenes de la llamada generación Z en Estados Unidos —los nacidos aproximadamente entre 1997 y 2012, que tienen entre 14 y 29 años— preferiría vivir en el pasado antes que en el presente o el futuro, en un contexto marcado por el pesimismo sobre el rumbo del país y el impacto de la tecnología en la vida cotidiana.
Según una encuesta de NBC News, el 47% de los adultos entre 18 y 29 años afirmó que elegiría otra época si pudiera: un 33% optaría por un período de menos de 50 años atrás —como los años 90 o principios de los 2000— y un 14% por tiempos aún más lejanos.
En contraste, el 38% dijo que preferiría vivir en el presente, mientras que apenas el 15% elegiría el futuro.
El sondeo refleja una visión crítica sobre las perspectivas generacionales: el 62% de los jóvenes considera que su vida será peor que la de generaciones anteriores, y el 80% cree que Estados Unidos está en el camino equivocado, el porcentaje más alto entre todos los grupos etarios.
Detrás de esta mirada aparece con fuerza la relación ambivalente con la tecnología.
Muchos jóvenes señalan el cansancio de estar permanentemente conectados y la pérdida de vínculos más directos como factores que alimentan la nostalgia por épocas previas a las redes sociales.
«Antes había más experiencias personales y menos dependencia del teléfono», explicó uno de los encuestados, al referirse a la atracción por los años 90, una década percibida como un equilibrio entre avances tecnológicos y vida offline.
El fenómeno también se expresa en tendencias culturales: desde el regreso de la moda de los 80 y 90 hasta el renovado interés por dispositivos como los iPod o los casetes, símbolos de una tecnología más simple y menos invasiva.
Expertos señalan que esta «nostalgia cultural» suele intensificarse en períodos de incertidumbre política, social o tecnológica.
Frente a temores vinculados al avance de la inteligencia artificial o a la polarización, mirar hacia atrás funciona como una forma de refugio.
Al mismo tiempo, parte de la Generación Z no plantea un rechazo total a la tecnología, sino una búsqueda de equilibrio: reducir la dependencia digital y recuperar espacios de comunidad y contacto directo.
«Se trata de volver a conectar con lo real», resumió otra participante del estudio, que destacó la necesidad de fortalecer vínculos fuera del mundo online.
El dato sugiere un cambio de sensibilidad en una generación que, criada en la era digital, comienza a cuestionar sus efectos y a redefinir su relación con la tecnología y el futuro. (Texto y Foto: Cubasí)
