Cuba: una isla que resiste

Cuba: una isla que resiste

El bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos a Cuba se ha arreciado en los últimos meses, fundamentalmente con la entrada de combustible al territorio nacional, lo que tiene repercusión en todos los sectores de la economía.

El bloqueo de Estados Unidos a Cuba consiste en un conjunto de medidas de coacción y agresión económicas que entrañan una conducta genocida, orientadas a provocar asfixia e inmovilidad, por lo que supone un freno para el desarrollo socioeconómico cubano.

Es una política unilateral que transgrede todas las normas del derecho internacional, y que constituye una flagrante violación de los derechos humanos de todos los cubanos.

No es posible expresar en cifras el daño emocional, la angustia, los sufrimientos, las privaciones que el bloqueo genera en la familia cubana. Así ha sido por varias generaciones, pues más del 80% de los cubanos en la Isla nacieron después del comienzo del bloqueo.

A pesar de tantas trabas y limitantes que Estados Unidos le impone a Cuba la preocupación por la salud, la formación educativa, la puesta en marcha de decenas de proyectos culturales, deportivos y científicos; y sobre todo, la contribución solidaria de médicos y educadores a los rincones más lejanos de todo el mundo, han ratificado la esencia humanista de la Revolución cubana en las más difíciles circunstancias.

No hay cubano que no sufra las dañinas consecuencias del bloqueo de Estados Unidos contra Cuba. Esa política impacta en la cotidianidad de cada familia, en cada sector de la economía, en cada proyecto de desarrollo social en el país. Los ejemplos del dañino bloqueo, lamentablemente, son abundantes; y estos se han multiplicado en los últimos años, debido a la agresividad de la administración de Donald Trump. (Fuente: Radio Esmeralda)

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