Reino Unido, 16 ago.- La nomofobia describe la ansiedad extrema que algunas personas experimentan cuando no pueden utilizar su teléfono celular.
Si sientes ansiedad o incomodidad cuando el teléfono no está cerca, si te agobias porque se está por acabar la batería o si te desesperas cuando no hay señal, lo que padeces tiene un nombre: nomofobia.
El término —proveniente del inglés «non-mobile-phone-phobia»— es conocido en la literatura psicológica como «la enfermedad del siglo XXI», y describe el miedo o la ansiedad extrema de carácter irracional que se origina cuando una persona permanece mucho tiempo sin poder usar su dispositivo móvil, ya sea porque no hay conexión a internet, se olvidó el teléfono, no tiene batería o se cayó el servicio.
Una investigación española reveló que el 53% de los usuarios de teléfonos celulares en todo el mundo experimentan síntomas de este trastorno. La estadística está desagregada por género: la ansiedad por batería o cobertura afecta al 58% de los hombres y al 48% de las mujeres.
Un nuevo estudio publicado en la revista Healthcare aportó recientemente evidencia sobre el mecanismo psicológico que sostiene el problema. Los investigadores monitorearon durante cuatro semanas a 37 usuarios de Android de entre 18 y 39 años en el este de China. Una aplicación instalada en sus teléfonos registró cuánto tiempo pasaban en cada aplicación y con qué frecuencia las abrían; cada noche, los participantes indicaban además cómo se habían sentido durante el día y cuán ocupados habían estado.
La conclusión más relevante del estudio es que las personas con niveles más altos de nomofobia pasaban más tiempo en redes sociales y entraban en ellas con mayor frecuencia, y la diferencia se hacía especialmente visible cuando se sentían peor emocionalmente y tenían pocas cosas que hacer. En contraste, quienes mostraban niveles bajos de nomofobia mantenían un uso mucho más estable, independientemente de su estado de ánimo.
El detalle técnico más revelador del estudio es que el mismo patrón no apareció con las aplicaciones de mensajería. Los autores explican que desplazarse por redes como TikTok o Weibo —la plataforma china similar a X— requiere poco esfuerzo cognitivo y puede ofrecer una «microescapada» inmediata de las emociones desagradables, mientras que conversar con otras personas exige más atención e interacción emocional.
Las redes sociales de scroll pasivo funcionan como analgésico emocional inmediato, mientras que las conversaciones no. Ese hallazgo tiene una implicación práctica: combatir la dependencia problemática del teléfono no debería limitarse únicamente a reducir el tiempo de pantalla, sino a desarrollar otras formas de afrontar las emociones negativas. Los resultados, no obstante, son todavía preliminares por el tamaño reducido de la muestra.
Nomofobia vs dependencia: por qué es más grave de lo que suena y qué hacer al respecto
Antonio Manuel Rodríguez García, doctor en Didáctica y Organización Escolar de la Universidad de Granada, ha establecido cuatro factores principales que caracterizan la nomofobia: la imposibilidad para comunicarse con otros, la pérdida de conexión, la incapacidad de acceder a la información, y la renuncia a la comodidad.
Quienes padecen este trastorno pueden llegar a sentir picos de ansiedad, agobio, miedo y hasta sentirse paralizados al no poder usar su celular. La distinción entre nomofobia y simple dependencia no es menor: mientras la dependencia describe un uso frecuente, la nomofobia se presenta con consecuencias físicas y mentales concretas que pueden entorpecer la vida cotidiana.
Rodríguez García sostiene que este trastorno puede generar inestabilidad, agresividad y dificultades de concentración, y afectar la personalidad del individuo en su autoestima, ansiedad, estrés y rendimiento académico o laboral.
Investigadores de la Universidad de Hong Kong y la Universidad Sungkyunkwan de Seúl añadieron una hipótesis interesante: la «ansiedad por separación» del teléfono está determinada por la dependencia que tenemos de estos dispositivos para crear, almacenar y compartir nuestros recuerdos personales. Cuantos más recuerdos generas con tu celular, más dependiente te vuelves.
Ese hallazgo explica por qué en los últimos años ha crecido la popularidad del llamado «detox tecnológico», los retiros sin acceso a WhatsApp, Facebook ni ninguna otra app, e incluso las terapias específicas de desintoxicación digital, con resultados prometedores en quienes buscan recuperar el control sobre su relación con las pantallas. (Texto y Foto: Cubasí)
