Al terminar la guerra de 1898, muchos de los obreros radicados en Tampa y Cayo Hueso regresaron al suelo patrio con el propósito de establecerse en el país que contribuyeron a liberar. No todos lograron este objetivo, como consecuencia de la escasez de fuentes de empleo en una sociedad donde prevalecía el interés por ubicar al inmigrante español en detrimento del trabajador cubano en las fábricas y comercios donde los capataces y otros directivos eran naturales de la antigua metrópoli. Debido a esta situación, la clase obrera cubana se vio obligada, incluso antes de ser instaurada la república, a fortalecer su organización, para emprender sus batallas políticas contra los enemigos internos y externos. Es por ello que el 8 de septiembre de 1899 se funda la Liga General de Trabajadores Cubanos (LGTC).La mayor parte de los integrantes de la LGTC provenían de la emigración patriótica y habían participado activamente en la constitución de clubes revolucionarios que trabajaron en la organización y desarrollo de la guerra del 95. Ello explica sus pronunciamientos contra la intervención y la Enmienda Platt y su denuncia contra la penetración económica imperialista. La LGTC desempeñó un papel de vital importancia en la organización del proletariado y en la dirección de sus primeras huelgas. La más importante y sistemática de todas sus demandas fue la exigencia de que los obreros cubanos disfrutaran de los mismos derechos que los extranjeros, fundamentalmente españoles, en los diversos sectores económicos. La Liga desapareció después del inicio de la República en 1902.
