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Cuba, Matanzas, Las Tunas, final, 64 Serie Nacional de Béisbol, estadio Latinoamericano

Béisbol nacional: ¿temporada de cocodrilos?


Camagüey, 12 feb.- Quizá sea un flagrante error, o lo que otros pudieran llamar “mala percepción”, porque es muy difícil establecer una tendencia con apenas un solo partido beisbolero celebrado.

Con todo algo es real: Matanzas reunió una buena formación para el cierre de la temporada 64, y ello complejiza la misión de Las Tunas de frotarse las manos con una tercera corona seguida.

No hay un falso espejismo. Los cocodrilos, monarcas en la Serie Nacional 59, cuando derribaron a un equipo de Camagûey, que “pintaba” para título, tiene ahora la oportunidad de vivir nuevamente la experiencia, si bien los tuneros reúnen figuras con calidad y una “sed” insaciable de jugar bien la pelota.

Con varios jugadores de probada clase hasta en circuitos en el extranjero, los matanceros pudieron disponer de Yurisbel Gracial y Armando Dueñas, dos de sus buenos soportes, aunque en sus filas hay otros que fortalecen su roster regular, dígase Ariel Martínez, Amaury Noroña y Hanyelo Videt.

Tampoco subestimar el aporte de otros como el receptor Andrys Pérez, Aníbal Medina y Eduardo Blanco, unido a lanzadores que, sin estar ya a un gran nivel competitivo, al menos, mucho pueden aportar, tales son los casos de Yoennis Yera, y Noelvis Entenza, dos de sus piezas esenciales.

Por supuesto, tienen además el respaldo de un experimentado manager como Armando Ferrer, quien ha sostenido a esta selección entre los líderes del país, desde que asumió la conducción del elenco, y la aplicación de “puertas abiertas” a peloteros que se muestren interés de sumarse a la nómina.

Lógico, prioridad para lo “mejorcito”, algo nada censurable.

Esa línea estratégica le funciona, y los saldos saltan a la vista, con una estabilidad reconocida, aun cuando sufrieron la baja de Erisbel Arruebarruena, que regresó con Cienfuegos, o de Yadir Drake, y hasta del veterano Ariel Sánchez, ahora en Industriales.

Sobre los hermanos Alarcón (Yosvani y Yordanis) descansa una buena parte de la ofensiva de los leñadores, colectivo que igualmente se afinca entre los primeros en las últimas temporadas, aun cuando tuvieron un natural cambio en la dirección, asumida eficientemente por Abeisy Pantoja.

No puede, que quede claro, suponerse que solo con los Alarcón se mueve ese elenco, pues tienen en plantilla el ingreso del camagüeyano Henry Quintero, cuyo aporte devino muy significativo, al extremo de quedar en el Todos Estrellas como tercera base de la temporada regular.

Ese espaldarazo reforzó la integralidad de los actuales campeones, que también cuentan con el jardinero Yuniesky Larduet y el útil Yudier Rondón, además de serpentineros como Eliander Bravo y Keniel Ferraz, aunque su pieza clave es Yosmel Garcés, con una campaña memorable.

Aunque Matanzas tiene suficientes dotes para llegar a titular, al menos ya ganó la primera salida, no tendrá el camino desprovisto de espinas, y deberán reunir sus mejores cualidades si pretenden derribar a sus rivales en la tanda conclusiva, pactada a siete choques.

No obstante jugarse en terreno neutral, el capitalino Latinoamericano, es una buena confrontación, una final casi esperada, aunque dejará un sabor extraño al no tener sus respectivas aficiones la posibilidad de disfrutarlos “en vivo”, ya que por razones de logística (tema combustible) se ancló íntegramente en La Habana.

Pero con todo y ese molesto inconveniente, son dos buenos contendientes, y eso se agradece.

A priori, Matanzas parece mejor. Pero el béisbol no es una ciencia exacta… (Texto: Gilberto Rodríguez Rivero/Radio Cadena Agramonte) (Foto: ACN)


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