El Martí que habita en Ángela

El Martí que habita en Ángela

Camagüey, 19 may.- Cuando se habla de Ángela María Benítez Quevedo, a quien muchos cariñosamente llaman Ángelita, no solo resalta su labor como investigadora, profesora de la filial agramontina de la Universidad de las Artes y vicepresidenta de la Sociedad Cultural José Martí, sino esa mujer camagüeyana que en su rol de madre, amiga y docente mantiene vivas las enseñanzas del más universal de los cubanos, inculcadas en ella desde la infancia.

¿Cómo comenzó su interés por la obra martiana?

– Empieza a interesarme desde muy pequeña, quizás mi madre tuvo mucho que ver con la lectura de cada noche, de La Edad de Oro, las madres saben cuán importante es que eso vaya formando parte de la memoria de un niño, ya después me interesó la poesía, poemas como Los zapaticos de rosa se quedaron en mi memoria. Después ya en la primaria comenzó a interesarme sobremanera la figura de Martí en la historia de Cuba, creo que desde muy temprana edad él siempre ha estado al lado mío.

¿En la etapa escolar cuánto le aportó leer a José Martí?

– Martí es muy necesario en la vida de todos, tiene la posibilidad de ofrecerte claves muy importantes para la vida, la sed del conocimiento sin lo cual no puedes crecer, el afán por la investigación, para descubrir los por qué, los por cuánto, quiénes. Martí te da además las distintas maneras en que puedes seguirte enamorando de la vida, de la naturaleza, la cercanía a los hombres, Martí tiene también un valor significativo cuando logramos incorporarlo en nosotros para ser una persona de ética, justa, para saber dónde está lo que nos falta y en lo que podemos mejorar.

Llega el momento de la continuidad de estudios, de optar por una carrera universitaria, ¿por cuál se inclina Angelita en ese entonces?

– Siempre llamó mi atención la historia, los orígenes de cada cosa, vengo de una familia que acompañó esas inquietudes, mi círculo de amigos también tiene responsabilidad en eso, llego a la licenciatura en Historia y Ciencias Sociales y rápidamente aumenta mi interés, quizás por los propios maestros, tuve una formación a la par en filosofía y en la ciencias históricas, increíblemente, fui alumna ayudante y mientras tenía mi formación en la carrera fui profesora de filosofía, ya después de graduada empiezo oficialmente como profesora en la materia de Historia, pero en la investigación llevé dela mano ambas cosas, nunca las vi separadas, después con el tiempo y las investigaciones entendí por qué se vinculan y cómo la filosofía te ayuda a entender mejor la historia.

¿Desde el punto de vista de la investigación cómo comienza a profundizar en la obra martiana?

– Cuando abrazo la licenciatura ya llevaba conmigo ese anhelo de familia del amor por el magisterio y cuando te dedicas a la labor pedagógica muchos pedagogos vienen a la memoria, grandes hombres consagrados al servicio del magisterio, pero Martí es un poderoso hombre de síntesis, de pensamiento, cualquier línea temática de pensamiento cubano no puede trabajarse ni pensarse sin Martí. Porque Martí tuvo tanto afán por el conocimiento, tanta pasión por la lectura, un lector apasionado que logró todas esas aristas del conocimiento. Entonces no se puede ser maestro si uno no comprende la vocación de servicio hacia el estudiante. El maestro solo no existe. La clase, cuando la entiendes como Martí, no es la clase, son las clases, no es el método, son los métodos. Entonces Martí está en mí, obviamente, yo creo que como un mandato ético. Y entonces es la preocupación por cómo Martí enfocó, cómo Martí analizó esta personalidad o este suceso histórico o estas contradicciones. Porque en la filosofía, hay hombres que son eslabones, que son síntesis. Martí es la síntesis más alta en el pensamiento cubano, porque tantas confluencias van a su pensamiento que forman influencias en él, que por eso hay que ir a Martí, porque Martí fue,yo digo, sigue siendo ese horizonte al que he querido nadar, llegar a su obra, que siempre que la leo y vuelvo a ella descubro nuevos significados.

¿Cómo llega Angelita a ser la vicepresidenta de la Sociedad Cultural José Martí en Camagüey?

– Hace 30 años esta sociedad se funda con toda la luz, las brasas de fuerza y de amor revolucionario y una figura que es emblemática para el pensamiento y la cultura cubana, que es Armando Hart Dávalos, quien con toda fuerza defendió en Cuba la necesidad de crear la oficina del programa martiano, para que Cuba tuviera un programa martiano que no solamente dotara a la juventud cubana de una permanencia, ese pensamiento martiano imprescindible para la historia y la cultura cubana, sino para el mundo.

Entonces hace 30 años como en todas las provincias, se funda la filial camagüeyana de la Sociedad Cultural José Martí y tengo que recordar aquí, en honor a la ética,a hombres y mujeres de mucho talento, a intelectuales grandes de nuestro Camagüey, Isaac Licor, Elda Cento, que ya no está entre nosotros, otros que están residiendo en otras latitudes, pero desde cualquier lugar sabemos, sienten el recuerdo de todo lo que se hizo por la fundación, está también la profe Matilde Varela, muchas instituciones acompañaron además esta sociedad,como la Biblioteca Provincial Julio Antonio Mella, porque en sus predios se fundó,como el Centro de Estudios Nicolás Guillén, porque allí estuvieron sus pilares esenciales que dieron vida a la Sociedad Cultural José Martí, el Instituto Superior Pedagógico José Martí, porque su profesorado directamente formó parte de ella, entonces, Angelita llega en medio de todos estos martianos que no son pocos, y que son bien importantes, allí pues por voluntad de ellos, del grupo, pasé a ser en una de esas asambleas donde se hacen las renovaciones, ocupé desde el año 2007 el cargo de vicepresidenta de la Sociedad Cultural.

Como investigadora, pero también como docente y admiradora de la figura del Apóstol, ¿cómo ha logrado Angelita inculcar en las nuevas generaciones de estudiantes esas enseñanzas de Martí, sus ideales, esa admiración también por la obra de José Martí?

– Una de las preocupaciones que no solo tengo yo, sino muchos investigadores de la obra martiana, es cómo Martí debe ser un hombre desmitificado, debe llegarse a enseñar el Martí como un hombre, para poderlo entender a cabalidad, y todos los que de alguna manera hemos consagrado nuestra vida a la investigación martiana, hemos podido absorber a ese Martí como un hombre común, sencillo, altamente honesto, de una justicia imparable, con una nobleza extraordinaria, sumamente observador, excepcionalmente admirable en el amor a la justicia, ese es el Martí que justamente hay que ayudar a que el estudiante decodifique, de esa oratoria que ha quedado, de esos grandes poemarios que han quedado, de esa prosa poética brillante, enorme, que nos legó, de ese epistolario, que todo forma parte de un gran registro histórico, pero obviamente allí está apresado un Martí muy grande, con un modelo de escritura fascinante, y a veces como que da temor a cómo puedo entender ese Martí. Entonces, Angelita se ha ocupado, no me he preocupado solamente, me he ocupado, porque en cada conversatorio, en mis clases, en las investigaciones a los alumnos que he tutorado y demás, se encuentren, se encuentren en la búsqueda y en la investigación, logran encontrarse con Martí, y Martí le explica las verdades con todos los colores, con la intensidad, con todos los tonos humanos, para que puedan sentir y calibrar los procesos históricos, la sociedad, sus hombres, sus diferencias.

Angelita, además lidera el proyecto de la cátedra itinerante, ¿cómo surge esta cátedra, por qué la cátedra itinerante?

– En la sociedad cultural, una de las líneas fundamentales, además de motivar por los estudios de la historia y de todas las enseñanzas a los niños, adolescentes, jóvenes, es interesarnos por el conocimiento de la vida y la obra de José Martí, lanzarnos también a la necesidad de investigarlo, para que la obra martiana se vaya renovando, vaya encontrando los códigos para hablar con sus contextos. Martí fue un hombre de su tiempo, pero supo llegar a todos los tiempos por la universalidad que logró en su pensamiento. Entonces por eso surge la cátedra itinerante, que se mueve por todas partes, para encontrarnos con todos los públicos, para hablar sobre las ideas martianas.

Ángelita, como otras tantas, es de esas mujeres cubanas, maestras, investigadoras, estudiosas, martianas. Y eso significa un compromiso muy grande a seguir creciendo siempre, y entonces Martí ha sido el asidero para una Angelita dentro de una familia amantísima y que ha sabido admirar desde esa forma de gratitud que Martí nos enseñó a agradecer a todos los que me han enseñado, incluso más allá de la familia, a los amigos, a los maestros, a todos los que en el día a día han estado a mi lado. Martí entonces me sirvió además para ser madre, porque es enseñar a hijos y a nietos dónde están los referentes, los asideros, para ser un hombre bueno, dónde están para que te interese el otro, para que se convierta el otro en un compromiso de vida. (Texto: Marian Tejedor Ramírez/Radio Cadena Agramonte)

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