El 24 de octubre de 1962 el gobierno de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviética, URSS, rechazó y devolvió a la embajada de los Estados Unidos en la capital rusa, una nota cursada por ésta sobre el inicio del bloqueo militar a Cuba. Moscú se manifestó por una reunión en la cumbre y a favor de un esfuerzo supremo que preservara la paz. En carta al presidente John F. Kennedy, de Estados Unidos, Bertrand Russell, filósofo británico y presidente del Comité de los Cien, llamó a aquél a poner fin a la insensatez. El secretario general de la Organización de Naciones Unidas, ONU, el diplomático birmano U Thant, envió mensajes al primer ministro de la Unión Soviética, Nikita Jruchov, y al presidente Kennedy para que por una parte se suspendan «todos los embarques de armas a Cuba» y, por la otra se levante el bloqueo militar y marítimo alrededor de Cuba decretado por Estados Unidos a la isla. Ante las gestiones diplomáticas el Primer Ministro Fidel Castro responde que «El respeto irrestricto a la soberanía de Cuba es el marco indispensable dentro del cual Cuba puede contribuir con la mayor sinceridad, buena fe y sin escatimar paso alguno». El pretexto era que en Cuba se había emplazado armas defensivas, provenientes de la antigua Unión Soviética.
