EE.UU, 26 abr.- La inteligencia artificial podrá volverse más segura y confiable solo cuando aprenda a percibir un cuerpo real.
Así lo sostiene un estudio liderado por Akila Kadambi, de la Universidad de California en Los Angeles (UCLA), publicado en la revista Neuron.
La propuesta de los investigadores es dotar a la IA de mecanismos de «encarnación interna», una dimensión que hoy está ausente en estos sistemas.
Cuando un ser humano realiza una acción en el mundo real, como pasar la sal en la mesa, el cerebro ejecuta un proceso mucho más complejo que simplemente reconocer una orden y mover las manos.
En esa acción intervienen años de experiencias corporales: la posición del cuerpo en el espacio, la sensación táctil del objeto y la comprensión del contexto social en el que se produce la interacción.
En una fracción de segundo, cuerpo y mente trabajan de manera integrada.
La inteligencia artificial, en cambio, carece de dos elementos fundamentales: un cuerpo que interactúe con el mundo físico y una conciencia interna de sus propios estados, como la fatiga, la incertidumbre o las necesidades fisiológicas. Esta combinación es lo que los investigadores definen como «encarnación interna».
Según el estudio, esta ausencia no solo limita el rendimiento de la Inteligencia Artificial, sino que también representa un riesgo en términos de seguridad.
«Sin restricciones internas, un sistema de inteligencia artificial no tiene una razón intrínseca para evitar errores derivados de un exceso de confianza, resistir manipulaciones o comportarse de manera coherente», explicó Marco Iacoboni, de la Escuela de Medicina David Geffen de UCLA y coautor del trabajo.
Los investigadores sostienen que este límite podría superarse incorporando en la IA una forma de memoria interna y mecanismos de control estables en el tiempo, acercando su funcionamiento a la experiencia humana y mejorando así su fiabilidad. (Texto y Foto: Cubasí)
