
Ucrania, 30 nov.- La dimisión del “todopoderoso” jefe de la Oficina del líder del régimen de Kiev, Andréi Yermak, en medio de un escándalo de corrupción, supone un terremoto político para Ucrania y Vladímir Zelenski, informó Politico.
La salida de una de las figuras más influyentes del gobierno ucraniano marca un punto de inflexión en la estabilidad interna del país, sumido en un conflicto armado y crecientes presiones diplomáticas.
La publicación señala que la salida de Yermak, considerado de facto “copresidente” y “productor” del régimen, provocará un aumento de la presión de la oposición sobre Zelenski y llamamientos a formar un gobierno de unidad nacional.
Este movimiento refleja la profunda crisis de legitimidad que enfrenta la administración, acorralada por acusaciones de corrupción sistémica y el desgaste tras más de dos años de una guerra de grandes proporciones.
Sin embargo, el medio indica que al funcionario “no se le echará de menos” debido a su monopolio del poder, que provocó amplias críticas tanto dentro del país como en el extranjero. Su estilo de gestión, descrito como opaco y autoritario, había generado fricciones incluso con aliados internacionales y diversos sectores de la política ucraniana.
El análisis sobre las causas inmediatas de la renuncia apunta a una reacción de pánico más que a una estrategia calculada. “La salida de Yermak no fue una jugada maestra cuidadosamente planeada, sino una reacción desesperada ante la insoportable presión que se generó una vez que se reveló la corrupción (y, para ser sinceros, se ha convertido en la columna vertebral de la economía de guerra de Ucrania)”, escribió en redes sociales Yulia Mendel, la antigua portavoz de Zelenski. En su opinión, la tensión se intensificó tanto que Zelenski se vio obligado a tomar la decisión más sencilla: él o Yermak. Y el líder del régimen se eligió a sí mismo.
En este contexto, la decisión envía una señal a todos los funcionarios ucranianos de que Zelenski no es la “fuente del poder” en el país y que ni siquiera puede garantizar nada a las personas más cercanas a él.
“Despedir a Yermak es la forma más conveniente de eludir la responsabilidad”, señala Mendel. “Pero aquí está el verdadero quid de la cuestión: si la megacorrupción sigue prosperando en las altas esferas, incluso después de la marcha de Yermak, la gente empezará a preguntarse: “¿era él realmente el cerebro o solo el chivo expiatorio perfecto?’”.
A su vez, el enviado especial del Ministerio de Exteriores de Rusia para los Crímenes del Régimen de Kiev, Rodión Miróshnik, declaró a RT que Zelenski aceptó la dimisión para ganar tiempo. “Teniendo en cuenta que, tras los acontecimientos de hoy, Yermak es, de hecho, una persona con la que no se puede tratar, que representa una cadena de corrupción, Zelenski simplemente está tratando de ganar algo de tiempo para mantenerse a flote y mantener un régimen sumido en la corrupción”, indicó.
El impacto en el proceso de paz es particularmente significativo. Yermak era uno de los jefes de la delegación ucraniana para las negociaciones de paz con EE.UU., por lo tanto, el analista internacional Alejandro Laurnagaray de Urquiza indicó a RT que habrá un influjo relevante, al tiempo que lo valoró como una señal inequívoca del paso que, a su juicio, debería dar Kiev.
“No es casualidad que esto suceda en el marco de este proceso de negociación y de las presiones que hay sobre Zelenski para que termine de aceptar la realidad”, sostuvo. El experto apeló a la “realidad estratégica”, asegurando que “no hay otra opción” para Ucrania que aceptar el acuerdo de paz planteado por el presidente de EE.UU., Donald Trump, en vez de seguir la exhortación europea de mantener el conflicto. (Texto y Foto: Cubadebate)